Escritor, filólogo, historiador, jurista, literato y político. Nació en Santiago de Chile el 18 de febrero de 1830. Hijo de José Domingo Amunátegui Muñoz y Carmen Aldunate Irarrázaval. Junto con su hermano, Miguel Luis, estudió en el Instituto Nacional. Durante un examen fue descubierto por Andrés Bello, rector de la Universidad de Chile, quien se transformó en protector de los hermanos Amunátegui, instruyéndolos personalmente, dándoles a conocer manuscritos de sus obras, y suministrando vestuario, ya que habían quedado huérfanos y sufrían penurias económicas. Estudió Derecho en la Universidad de Chile y se graduó en 1857. Ya en 1856 fue elegido miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades, por su Estudio filológico de la lengua latina.
Se casó con Josefina Reyes Pérez-Cotapos. Uno de sus hijos, Miguel Luis Amunátegui Reyes, fue también un destacado académico. Fue vicepresidente de la Cámara de diputados en 1864 y en 1865-1866. En 1868 fue juez de Santiago en lo civil. Fue Presidente de la Corte Suprema de Chile 1892-1893. Publicó numerosas obras, entre ellas: El Arauco domado (1862), Biografía de don Manuel Antonio Tocornal (1869); en coautoría con su hermano, De la instrucción primaria en Chile: lo que es, lo que debería ser, Vida del Capitán Fernando Álvarez de Toledo (1866).
Junto a su hermano fundó “La Sociedad de Instrucción Primaria” con el objeto de combatir la alta tasa de analfabetismo (86%) en Chile en esa época . Falleció en Santiago el 17 de enero de 1899.
Historiador, escritor y político chileno. Nació el 11 de enero de 1828 en Santiago de Chile. Hijo de José Domingo Amunátegui Muñoz y Carmen Aldunate Irarrázaval. Hermano de Gregorio Amunátegui Aldunate. Estudió en el Instituto Nacional General José Carrera en 1840, dónde se convirtió en uno de los alumnos más destacados. A sus 14 años quedó huérfano y el general Ramón Freire y se convirtió en protector de la familia. En 1846, rindió su examen de latín ante Andrés Bello, rector de la Universidad de Chile, quien le hizo traducir versos de Horacio, lo hizo con tanto esmero que le valió la atención y cariño del gran maestro venezolano. Bello instruyó personalmente a los hermanos Amunátegui, dándoles a conocer manuscritos de sus obras, y suministrando vestuario ya que pasaban penurias económicas.
Comenzó a trabajar como profesor particular y consiguió la cátedra de humanidades en el Instituto Nacional. En octubre de 1852 se incorpora a la Universidad de Chile como profesor. En 1853 fue reconocido por su memoria histórica “La dictadura de O'Higgins” , que se publicó rápidamente siendo uno de los acontecimientos literarios más importantes de ese año. Luego, en 1857, obtuvo el premio de la Universidad por la mejor memoria de educación, con el libro “De la instrucción en Chile, lo que es y lo que debía ser”. Ese mismo año publicó “Historia Política y Eclesiástica de Chile”. En 1849 se afilió al naciente partido Liberal, y comienza a publicar trabajos históricos en la Revista de Santiago. Fundó junto a otros jóvenes, en 1856, la Sociedad de Instrucción Primaria. Fue elegido diputado por primera vez en 1863, representando al departamento de Caupolicán, permaneciendo en el parlamento 12 años consecutivos. Luego fue diputado por Talca, en 1873. Apoyó un intento de separar la iglesia del Estado. En 1875, junto a Diego Barros Arana, fundó la “Revista Chilena”. Fue Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública en 1876. Publicó en 1876, el “Decreto Amunátegui”, habilitando a las mujeres a rendir exámenes válidos en la Universidad de Chile y a acceder a títulos profesionales . En 1880, Eloísa Díaz, rindió un sobresaliente examen de ingreso a la Universidad y se convirtió en la primera mujer en América en ser recibida por una Universidad. En las negociaciones para el Tratado de 1881 entre Argentina y Chile por la delimitación fronteriza, la obra de Amunátegui sentó las bases de la posición chilena, y tuvo una injerencia decisiva en toda la historiografía chilena posterior. Publicó “Vida de don Andrés Bello”, “Relaciones Históricas” y “El Terremoto del 13 de mayo de 1647”. Desde 1884 fue diputado por Valparaíso, nombrado luego ministro de Relaciones Exteriores y Culto. Falleció por una neumonía, el 22 de enero de 1888.
Escritora, traductora, periodista y educadora. Nació en Buenos Aires, el 26 de junio de 1819. Hija de José María Manso, español, ingeniero agrónomo, y de Teodora Cuenca, porteña. Aprendió las primeras letras en la escuela Montserrat, y desde joven destacó su vocación pedagógica. A sus catorce años había traducido del francés dos novelitas sentimentales, en la primera, “El egoísmo y la amistad o los defectos del orgullo”, utilizó el seudónimo de “Una joven argentina”. Por las persecuciones que sufría su padre por parte de los federales rosistas, se vio obligada a emigrar a Uruguay. Antes de llegar a la mayoría de edad fundó un colegio llamado “Ateneo de señoritas”. Nuevamente por las ideas unitarias de su padre, de Uruguay partieron rumbo a Brasil. En 1843, prosiguió en Río de Janeiro sus actividades literarias. Sin fondos para abrir otra escuela, se dedicó a la enseñanza privada. En un concierto dado en esa capital, conoció al violinista portugués Francisco de Sá Noronha, con quien contrajo enlace en 1844. En ese mismo año escribió varias obras literarias. Viajó con su esposo a Estado Unidos en 1846, donde trabó amistad con Horace Mann y amplió sus conocimientos pedagógicos. En algunos recitales de su esposo en varias ciudades, lo acompañó en el piano. Escribió el oratorio Cristóbal Colón, al que Noronha puso música. En 1847, viajó a La Habana, luego regresó a Brasil donde fundó el “Journal das Senhoas”, periódico de orientación feminista. Compuso las zarzuelas “Elvira la saboyarda” (1849) y “Esmeralda” (1851), cuyas partituras escribió Noronha y se estrenaron con éxito en Río de Janeiro. Al tiempo su esposo la abandonó quedándose sola con dos hijas de pequeña edad y sin recursos. En 1853, regresó a Buenos Aires y fundó en 1854, “ El álbum de señoritas”, el periódico de literatura, modas, bellas artes y teatros. En el semanario redactó artículos de crítica musical, analizando los estrenos de las compañías líricas que actuaban en Buenos Aires y el desempeño de los concertistas. Escribió en “La Ilustración Argentina” y en “El Plata Científico y Literarios”, donde luchó en favor de la educación popular y la emancipación civil y espiritual de la mujer. Fue designada por Sarmiento en 1858, directora de la escuela de ambos sexos Nº1, recién fundada, que fue muy resistida por las damas de la Sociedad de Beneficencia, que tenían a su cargo la educación de las niñas. Comenzó, en 1859 su tarea educacionista que produjo la estimación y admiración de Sarmiento, quien la nombró para dirigir los “Anales de la Educación Común”, publicación semioficial, patrocinada por el gobierno y auspiciada por la provincia, pero independiente de las autoridades escolares. Paralela a esa labor desarrolló su obra literaria y pedagógica. Publicó en el periódico “El Inválido Argentino”, su novela titulada “ Los Misterios del Plata”. Fue fundadora de la primera biblioteca popular de la provincia de Buenos Aires, en Chivilcoy, en 1866. Fue primera vocal del Departamento de Escuelas desde 1868 hasta 1874. Propició la creación de jardines infantiles y bibliotecas populares. Fue antiesclavista ferviente, defensora de los derechos femeninos e iniciadora del movimiento en favor de la coeducación y enemiga del sistema de premios y castigos. Tradujo del inglés varias obras de interés educativo y de formación civil. Falleció en Buenos Aires, el 24 de abril de 1875. Era de religión protestante, activo miembro de la iglesia metodista, y se halla enterrada en la Chacarita en el sector de los disidentes.
Jurisconsulto. Nació en Tucuman el 29 de agosto de 1810. Era hijo de Salvador Alberdi, español, y de Josefa Rosa de Aráoz, tucumana. Su padre, de carácter liberal, fue un fervoroso admirador de Rousseau. Por su postura a favor de la causa revolucionaria mereció que el Congreso de 1816 le diera la ciudadanía argentina, y fue miembro de la legislatura tucumana. Alberdi fue criado por su padre, su madre murió durante un parto. Aún no había cumplido 12 años cuando falleció su padre, dueño de una modesta tienda y botica, dejándolo huérfano con cuatro hermanos.
En 1824, a sus 14 años, Rivadavia le otorgó una beca para estudiar en Buenos Aires en el colegio de Ciencias Morales donde recibió las primeras nociones de filosofía y ciencia. Asimismo se convirtió en un pianista distinguido. En 1832, publicó El espíritu de la música y Ensayo sobre un método nuevo para tocar piano con mayor facilidad.
Participó en el Salón literario y colaboró en la Moda. Fue miembro de la Joven Generación Argentina, y redactó la décimo quinta palabra simbólica del Dogma Socialista de Esteban Echeverría que refiere a los antecedentes entre unitarios y federales. En agosto de 1838, Alberdi emigró a Montevideo, colaboró en El Iniciador, orientado por Andrés Lamas y Miguel Cané. En 1939, los dos publicaron La Revista del Plata, para auspiciar los planes de Lavalle y luchar contra Rosas. Se graduó de abogado en 1840. Compuso un drama en prosa, La Revolución de Mayo, y en 1841, El Gigante Amapolas y sus formidables enemigos, donde ridiculizó a Rosas y los Restauradores.
En el año 1843 viajó junto a Juan María Gutiérrez a Génova, y luego a París, cuna del romanticismo de la época, en París visitó al general San Martín en su casa de campo en Grand Bourg. Ese mismo año regresó a América y se radicó en Valparaíso, Chile, donde vivió durante 17 años trabajando como abogado y participando desde el periodismo a través de sus escritos en la construcción de la cultura y la política argentina.
En el año 1852, luego de la derrota de Rosas en la Batalla de Caseros, Alberdi publicó una de sus obras más importantes, la primera edición de "Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina", publicada en Chile y que reeditó en julio con el "Proyecto de Constitución". "Bases" contó con cuatro ediciones entre los años 1852 desde Chile y otras dos en Francia en 1856 y 1858. Fue la obra clave de Alberdi, en la que se basaron los constituyentes de 1853 para la elaboración de la Constitución Nacional, asimismo constituyó la base teórica de los lineamientos del proceso de construcción de la nación argentina durante los años posteriores a la revolución de mayo.
En el año 1855 viajó a Europa enviado por el gobierno de Paraná como Encargado de Negocios de La Confederación Argentina en Francia, Inglaterra, el Vaticano y España, se radicó en París.
En 1861 tras la derrota de Urquiza en la Batalla de Pavón, Alberdi fue despedido de sus funciones diplomáticas y se encontró en una mala situación económica por falta de ingresos y sueldos adeudados del nuevo gobierno.
Durante el gobierno de Mitre, desde París se manifestó en contra de la guerra del Paraguay y en el año 1872 escribió "El crimen de la Guerra", tras el descontento por la derrota paraguaya en la Guerra de la Triple Alianza. Durante los gobiernos de Mitre y Sarmiento, opuesto a las políticas ejercidas por ambos mandatarios, permaneció en París y no fue hasta el año 1879, cuando una alianza entre Roca y Avellaneda lo proponen como candidato a diputado nacional, que regresa al país y participa activamente de los debates parlamentarios sobre la Ley de federalización de Buenos Aires. Tras una feroz campaña en su contra por parte de Mitre y senadores que se oponían a su nombramiento como embajador de Francia, regresó a Francia.
Muere el 19 de junio de 1884 en Neuilly-Sur-Seine. Sus restos fueron repatriados en 1889 y descansan en el cementerio de la Recoleta en la Ciudad de Buenos Aires.
Poeta, escritor, humanista, jurista, educador, filósofo y diplomático venezolano, nacionalizado chileno. Considerado el intelectual americano más influyente del siglo XIX y padre de la gramática americana. Nació en Caracas el 30 de noviembre de 1781. Hijo primogénito de Bartolomé de la Luz de Bello y Bello, abogado y fiscal, y de Ana Antonia López Delgado. Sus primeros estudios fueron en una escuela pública. Fue discípulo del fraile del Convento de la Merced, fray Cristóbal de Quesada de gran talento y reputación, iniciándose en el conocimiento de los clásicos latinos y españoles. Tras la muerte de Quesada, Bello se incorporó al colegio de Santa Rosa superando en latín al propio catedrático, José Antonio Montenegro. Allí conoció a uno de los hermanos Ustáriz, poetas y poseedores del centro literario del país. Luis Ustáriz lo indujo en el idioma francés.
Estudió en la Universidad Real y Pontificia de Caracas y se graduó en 1800 en filosofía. Ese mismo año, antes de graduarse, recibió al naturalista alemán Alexander Von Humboldt y a su compañero, Aimé Bonpland, y los acompañó a escalar el Cerro Ávila, que separa Caracas del Mar caribe. Se dedicó a la enseñanza, uno de sus discípulos fue Simón Bolívar dos años menor que él, a quien transmitió conocimientos de Geografía. Estudió derecho y medicina y suspendió estos estudios para ejercer como oficial segundo en la secretaría de la capitanía general de Manuel Guevara Vasconcelos. En 1808 llega a Caracas la primera imprenta y asumió como director de la Gaceta de Caracas, una de las primeras publicaciones venezolanas.
Vasconcelos lo llevó a España, lo nombró Comisario de Guerra. Su tarea en la administración no le impidió continuar con sus investigaciones y producción literaria. Al morir Manuel Guevara Vasconcelos, queda sin el apoyo de su protector en la administración. Como empleado de la secretaría de Caracas pudo observar los sucesos que se dieron en la revolución venezolana, redactarlos y enviarlos para ser publicados en las columnas de El Mercurio de Valparaíso, que se perdieron tras el incendio del periódico.
En 1810, Simón Bolívar, Luis López Méndez y Bello como secretario, conformaron una comisión diplomática que viajó a Inglaterra para lograr una alianza en caso de una invasión francesa en Venezuela. Permaneció en Londres en la Casa del general Miranda, quien junto a Bolívar regresó a Venezuela a declarar la independencia, en 5 de julio de 1811. En la casa de Miranda había una biblioteca selecta con los principales clásicos griegos. Bello se entregó a la lectura y estudio de estas obras, aprendió el griego logrando leer en idioma original a Homero y a Sófocles, como lo había conseguido con Shakespeare y Milton, aprendiendo por sus propios medios el idioma.
En 1812 vencieron los realistas sofocando por mucho tiempo la independencia en Venezuela, Miranda prisionero, encerrado en un fuerte de Cádiz, murió al poco tiempo en uno de sus calabozos. Bello se encontró en Londres proscripto, endeudado, sin familia y sin hogar. Por consejo de su amigo Blanco White, redactor de El Español, comenzó a impartir clases de latín. Se casó con María Ana Boyland.
Sir Hamilton lo contrató para preparar a sus hijos al ingreso a la Universidad. En 1822, el ministro plenipotenciario de Chile en Londres, Antonio José de Irisarri, lo convoca para el empleo de secretario interino. Frecuentó bibliotecas y conferencias sobre ciencias con muchos de los distinguidos literatos que residían en Londres. Escribió los sonetos Victoria de Bailen y Hoc erat in volaris, que fueron publicados en el periódico El Censor en Madrid.
En 1823 se asoció con Juan García del Río y con P. C. y entre los tres emprendieron la publicación de la Biblioteca Americana. Aunque fue muy bien recibida por los americanos, fue suspendida por falta de presupuesto, reapareciendo en 1826.
Pasa a ser secretario de José Hurtado, plenipotenciario de Colombia en Londres. Luego Bolívar por entonces presidente de Colombia lo nombró secretario de la legación en Londres. Bello se resintió al saber que sus honorarios eran considerablemente más bajos de lo que debían ser por decisión del propio Bolívar y al tener que pagar con dinero propio los sueldos de sus subalternos. Renunció a la delegación colombiana. Bello se queda sin recursos y recomendado por Egaña, en 1829 parte hacia Chile donde se desempeñó como oficial mayor del ministerio de relaciones exteriores bajo el gobierno de Pinto. Fue Senador, editor de periódicos y ministro de Relaciones Exteriores, dedicándose a la función diplomática veintitrés años (1829-1852).
Fue nacionalizado chileno en 1832. Redactó leyes, reglamentos y otras piezas oficiales. Su vida de profesor y literato fue menos productiva que su vida de hombre público. Formó a varios jóvenes desde gramática hasta derecho. Durante un año fue director y profesor en el Colegio de Santiago. En 1832 publicó sus Principios de derecho internacional; en 1825 sus Lecciones de ortología y métrica castellana; en 1841 su Análisis ideológica de la conjugación castellana; en 1848 su Cosmografía; y en 1850 su Compendio de la historia de la literatura (Primera parte. - Literatura antigua del oriente. - segunda parte. – Literatura antigua de Grecia) Escribió en el periódico El Araucano, artículos literarios y científicos. Entre su obra literaria, destaca su traducción libre de la Oración por Todos, de Víctor Hugo, considerada por muchos la mejor poesía chilena del siglo XIX.
En 1840 fue nombrado junto a algunos senadores y diputados, miembro de una comisión para redactar el código civil. Tras las discusiones y suspensión de dicha comisión, Bello continuó el solo el proyecto y completó su conclusión. El código fue promulgado en 1857, modernizó el sistema jurídico y sirvió de modelo para otros países latinoamericanos, lo que le valió el reconocimiento como “el padre de la codificación del derecho civil” en la región. Fue el primer rector para la nueva planta de la Universidad de Chile en 1843. En 1851 fue homenajeado por la Real Academia Española, fue nombrado con el título de académico honorario de dicha real corporación. La dicha de ser reconocido por su compromiso y trayectoria, se vió menguada por la desgracia de haber perdido nueve de sus quince hijos. Falleció a los 83 años.
Historiador y funcionario de origen mendocino, nació el 19 de septiembre de 1808. Hijo de Manuel de los Santos Hudson y de Felisa Ferreyra. Cursó estudios en la Santísima Trinidad, luego continuó con estudios en jurisprudencia. Interrumpió la carrera cuando fue llamado a desempeñar el cargo de 1° oficial del Ministerio de Gobierno. Acompañó en el mismo puesto a Vicente Gil en 1829. En 1820 fue oficial 2° del ministro general de gobierno, Tomás Godoy Cruz. Afiliado al partido liberal, sus negocios particulares lo obligaron a pasar a San Juan en 1837, allí se casó con Paula de Roza. Se dedicó al ganado, minería, mercadería y frutos del país. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Dramática Filarmónica. En 1841, fue ministro secretario del gobernador teniente coronel José Anacleto Burgoa, tras su caída, fue detenido, sufriendo torturas por órdenes del coronel Oyuela. Mediante gestiones de su esposa ante Benavidez, recuperó su libertad y emigró a Chile, residiendo por un tiempo en La Serena, como tenedor de libros en la casa del rico comerciante Rafael Garmendia.
En 1842, regresó a San Juan, se entregó a la vida privada ocupado en transacciones comerciales hasta 1850. Luego se radicó en Mendoza, allí se consagró a los estudios históricos, publicó en 1852, “Apuntes cronológicos para servir a la historia de la antigua provincia de Cuyo”. Fue miembro de la Legislatura provincial en 1851, y al año siguiente formó parte de una comisión que se envió a San Juan para atender el grave estado en que se encontraba la provincia al borde de la anarquía. En 1853, fue oficial mayor del Ministerio de gobierno; convencional provincial constituyente en 1854, y funcionario de Aduanas en Paraná, en 1856. Concluyó sus estudios y consiguió graduarse como abogado. Se trasladó a Buenos Aires en 1861, allí redactó “El Nacional”, y colaboró en la “Revista del Paraná”. Integró la comisión de socorros para las víctimas del terremoto de Mendoza. Fue jefe de la oficina de estadísticas realizando un Registro Estadístico de la República Argentina (1865-75), en siete volúmenes. En sus últimos años publicó una obra histórica de suma importancia: “Recuerdos históricos sobre la provincia de Cuyo” (1863-71). Falleció el 15 de mayo de 1875.
Jurisconsulto. Nació el 26 de abril de 1812 en la estancia de sus padres llamada “Algarrobos”, San Pedro, Provincia de Buenos Aires. Hijo de Vicente Cané y de María Catalina Andrade. Cursó sus estudios en el Colegio de Ciencias Morales donde intimó con Alberdi, en 1829, quien le proporcionó la lectura de Rosseau. Al clausurarse el Colegio, al año siguiente, lo llevó a vivir a su casa. En 1832, fundó la “Asociación de Estudios Históricos y Sociales” donde alternaba con la juventud de la época. Formó parte del grupo que asistió al salón de Lectura, de Marcos Sastre, contiguo a la librería. Se graduó en Doctor en Leyes en 1835, y al poco tiempo partió para Montevideo donde practicó en el bufete de su cuñado Florencio Varela durante cuatro años. Propagandista del ideario de la “Joven Argentina”, fundó con Andrés Lamas El Iniciador, en 1838. Colaboró en El Grito Argentino, El Corsario, El Talismán, El Porvenir, La Revista del Plata, La Guillotina, el Muera Rosas, este último en 1841. Contrajo matrimonio con Luciana Himonet con quien tuvo dos hijos, Jacinto y Mariano. Además de oponerse a la dictadura rosista combatió contra Oribe, siendo nombrado capitán de la Legión Argentina, durante el sitio de la ciudad. Al fallecer su esposa, en 1847, desconsolado viajó a Europa durante un año, visitó Francia e Italia. A su regreso en 1849, se volvió a casar con Eufemia Cáceres. A fines de 1849 nació su hija Justa. En 1850 permaneció tres meses en Buenos Aires, donde escribió sus impresiones porteñas tituladas, Paseo a Buenos Aires en 1850, con descripciones sobre Palermo y la Ópera, artículos aparecidos en El Comercio del Plata. Partió nuevamente a Europa. En 1851, estando en Italia se enteró del nacimiento de su hijo, Miguel. Desapegado de su familia continuó viajando por Suiza, Bélgica e Italia. Miguel Cané ha relatado sus vagabundeos, etapa por etapa. Vivió allí una vida de artista y de turista, estudiando monumentos y recogiendo emociones. En 1852, volvió a Montevideo donde recibió la noticia de la caída de Rosas.
Sus artículos trataban sobre política y arte, su vasta obra desde 1835 a 1860 publicada en ambas orillas, llenó varios volúmenes. Orador elocuente y hombre de lecturas clásicas, dictó en el Ateneo del Plata, su lección inaugural el 20 de octubre de 1858 como director de la sección de prosa. Según las palabras de su hijo, “tuvo la concepción de la novela nacional”. Falleció en Mercedes, provincia de Buenos Aires, el 5 de julio de 1863.
Juan María Gutiérrez fue el primero que lo evocó hablando de su vida, libros y andanzas, en una carta dirigida a Alberdi, dijo: “Es el San Bernardo de la cruzada, es más valiente que un león”. La fama de Miguel Cané quedó menguada ante la posteridad de su hijo, quien escribió Juvenilia.
Escritor. Una de las plumas más representativas de la Generación del 80 de la literatura argentina. Durante la expatriación de sus padres nació en Montevideo, el 27 de enero de 1851, hijo del doctor Miguel Cané y de Eufemia Casares. Cuando tenía dos años fue traído a Buenos Aires, y al caer Rosas en 1852, le fue reconocida la ciudadanía argentina. Cursó los estudios en el Colegio Nacional fundado por Mitre. De la vida en el internado , bajo la dirección del canónigo Eusebio Agüero y del educador francés Amadeo Jaques, extrajo material para escribir "Juvenilia", viva memoria de su adolescencia. Luego ingresó a la Facultad de Derecho junto a sus compañeros Roque Sáenz Peña, Carlos Pellegrini y Aristóbulo del Valle, a quienes estaba unido por amistad fraternal. Se graduó de abogado en 1874. Atraído por la política, circunstancias posteriores a la revolución de 1874, le hicieron incorporarse a las filas del Partido Autonomista de Adolfo Alsina, e iniciarse dentro del periodismo en La Tribuna, periódico de los Varela, y el Nacional, entre cuyos redactores se hallaban Sarmiento y Vélez Sarsfield. Ingresó a la vida parlamentaria en 1875, como diputado provincial, y nacional en 1876. Reelecto en 1880, después de su breve paso por la Dirección de Correos y Telégrafos, prefirió a la diputación una representación diplomática ante los gobiernos de Colombia y Venezuela que desempeñó en los años 1881 y 1882. En ese mismo decenio fue ministro en Viena, en 1883, en Berlín en 1884, y en Madrid en 1886. Vuelto al país en 1892, fue por breve tiempo Intendente Municipal, y al año siguiente, Ministro de Relaciones Exteriores bajo la infortunada presidencia del doctor Luis Sáenz Peña.
Tras esa experiencia en el gobierno reanudó la carrera diplomática, más conveniente a sus dotes de hombre mundano y culto, pasando como ministro a París. Desde su retorno definitivo a la patria, fue uno de los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras, cuyo decanato ejerció con dignidad entre 1900 y 1904, estimulando los estudios humanísticos.
Por la vinculación que tuvo con los hombres más representativos de la política argentina, hizo suyos los ideales liberales que conformaron la llamada “Generación del Ochenta”.
Falleció en Buenos Aires, el 5 de septiembre de 1905.
Fue un dirigente sindical, político, diputado creador de el “Grupo de los 8”, militante y dirigente del Partido Justicialista.