Roque Alvarado nació en Jujuy, el 15 de agosto de 1795, siendo hijo de don José de Alvarado y de Doña Segunda Sánchez de Bustamante. Recibió una esmerada educación, hasta que viajó a Buenos Aires después de la caída de Rivadavia. Afiliado al partido liberal, alimentó la idea de constituir a Jujuy en un nuevo Estado autónomo, separado de Salta. En ese proyecto no descansó hasta que, el 18 de noviembre de 1834, logró su anhelo político, en cuyo resultado participó decisivamente su cuñado, el teniente coronel José María Fascio. Sin embargo, la separación de Jujuy no se realizó sin derramamiento de sangre, pues el 13 de diciembre de 1834, se libró en los campos de castañares una ruda batalla contra las fuerzas de salta que comandaba el general Pablo Latorre, siendo finalmente derrotado. En 1835, al constituirse la primera Junta Constitucional de la nueva provincia, Alvarado quedó como miembro de la misma, hasta ser gobernador de Jujuy, por delegación del coronel Eustaquio Medina. Volvió a ejercer el mismo cargo el 18 de abril de 1840, debido al triunfo de los revolucionarios jujeños que se levantaron contra el gobernador Iturbe. En esta segunda etapa de su gobierno, trabajó empeñándose en la formación de la Coalición del Norte, pero las derrotas de Lavalle obligaron al coronel Alvarado a buscar refugio en Bolivia en octubre de 1841. Regresó al país, después de Caseros en 1852. El año siguiente fue nuevamente elegido gobernador de Jujuy hasta 1855. El 31 de mayo de 1853, fue ascendido por el gobierno nacional a coronel mayor. En 1857, volvió a ser electo como gobernador constitucional hasta 1859, pero en esta oportunidad su gobierno fue muy agitado. Algunos de sus ministros fueron Sabino O'Donnell, Plácido Sánchez de Bustamante y a Serapio Tezanos Pinto. Fue ascendido a general durante la presidencia de Urquiza. Falleció en Jujuy, el 27 de junio de 1860. El presidente Derqui ordenó celebrar suntuosos funerales. Se había casado con doña María Gigena, y en segundas nupcias con doña Rita Echeverría Sánchez de Bustamante.
Ramón Alvarado nació en Jujuy, el 2 de setiembre de 1793. Era hijo de don José de Alvarado y de doña Segunda Sánchez de Bustamante. Desde su juventud se dedicó al comercio y luego a las armas; llegó a ser guerrero de la Independencia. El 25 de junio de 1821, intervino en los combates de la Quebrada, cuando Olañeta en su avance ocupó a salta dando muerte a Güemes. Luego cayó prisionero con el coronel Fermín Quintana.
Actuó como diputado ante la Junta legislativa de Jujuy y Salta, nombrándosele el 27 de julio de 1821. El 9 de agosto de ese mismo año se sancionó el estatuto constitucional para esas provincias. Más tarde emigró a Bolivia cuando Quiroga invadió Tucumán en 1832. Ocupado en tareas mercantiles, viajó al Perú en 1840, con el propósito de visitar a su cuñado el general Agustín Gamarra, casado con doña Juana de Alvarado, quien en esa época era presidente del Perú, y tuvo activa participación en la formación de los tratados de ese país con Bolivia. Después de Caseros fue cónsul argentino en Bolivia. Dictada la Constitución Nacional, en la sesión del 22 de diciembre de 1854 eligió a don Ramón Alvarado, senador nacional en su reemplazo, ante el congreso de Paraná, del que llegó a ser presidente provisorio. La sesión inaugural del Congreso tuvo lugar el 22 de octubre de 1854. Tres años mas tarde, fue Encargado Argentino de Negocios en Bolivia, plenipotenciario de la Confederación Argentina, en cuyo carácter, además de senador de la Nación firmó los tratados de paz, comercio, amistad y navegación del 7 de diciembre de 1857, y Convención postal con Bolivia del 22 de diciembre. En 1866, fue diputado a la Legislatura de Santa Fe. Residía en Rosario, Santa Fe, cuando murió el 26 de noviembre de 1870.
Nació en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 16 de diciembre de 1916.
El 6 de marzo de 1935 ingresó al Colegio Militar de la Nación de donde egresó como subteniente de Infantería el 28 de enero de 1939, parte de la promoción 65. Luego de pasar por diferentes destinos y desempeñarse como profesor en el Colegio Militar de El Palomar, en 1950 inició en la Escuela Superior de Guerra el curso para Oficial de Estado Mayor, título con el que egresó a fines de 1952 y por el que fue ascendido al grado de Mayor. Por entonces, pasó a revistar en la subsecretaría de Ejército, en comisión, en la Presidencia de la Nación. Allí comenzó su vínculo con Perón para luego convertirse en su colaborador. Esa relación se estrechó cuando, como Jefe del Primer Batallón del Regimiento Motorizado Buenos Aires (puesto que ocupó desde el 5 de noviembre de 1953), cuerpo encargado de la seguridad presidencial, tuvo una participación destacada y decisiva en el sofocamiento del levantamiento del 16 de junio de 1955, al desarmar y rendir a las fuerzas sediciosas emplazadas en el Ministerio de Marina.
Meses más tarde, producido el golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 que derrocó a Perón, Vicente fue detenido junto con otros oficiales que habían permanecido leales al gobierno constitucional y sometido a un régimen de prisión vejatoria que le fue impuesta durante varios meses. Fue pasado a disponibilidad el 13 de octubre de 1955; a retiro efectivo obligatorio, el 17 de febrero de 1956; y, finalmente, dado de baja del Ejército.
Por entonces, ya estaba comprometido con la organización del levantamiento militar en contra de la autodenominada “revolución libertadora” como integrante del estado mayor del Movimiento de Recuperación Nacional que, en junio de 1956, fuera encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco. Su misión en aquel intento fue tomar la Escuela de Mecánica del Ejército ubicada en Pichincha y Garay de Capital Federal. Fracasado el movimiento revolucionario, solo pudo optar por la fuga. Para salvarse del fusilamiento y salvar la vida de su familia, inició un prolongado exilio. La primera etapa transcurrió en Paraguay y luego en San Pablo y Río de Janeiro, Brasil, para desembarcar finalmente en Caracas, Venezuela, donde se transformó en uno de los colaboradores inmediatos de Perón, quien ya se encontraba en ese país.
A fines de 1957, Perón encomendó al Mayor Vicente la inspección de los comandos peronistas en el exterior y, con motivo de esa tarea, viajó por varios países sudamericanos y tuvo la oportunidad de entrevistarse con los presidentes Joao Goulart de Brasil y Alfredo Stroessner de Paraguay.
A mediados de 1958, entró clandestinamente a Argentina para sumarse a la Resistencia Peronista, constituyéndose en un enlace entre Perón y militantes de la Resistencia, ante quienes dio testimonio de la autenticidad del Pacto Perón-Frondizi, como testigo del mismo. Paradójicamente, en febrero de 1959, durante el gobierno de Arturo Frondizi, fue capturado en su domicilio particular, en el contexto del plan represivo CONINTES y alojado en la prisión militar de Magdalena, provincia de Buenos Aires, donde nuevamente padeció maltratos y torturas.
Luego de recuperar la libertad, debió exiliarse nuevamente a fines de 1959, ahora en Montevideo, Uruguay, donde atravesó etapas de severas dificultades económicas. Después de desarrollar diversas actividades para sobrevivir, consiguió dedicarse a los negocios de importación y exportación, no demasiado redituables, con su propia empresa Guilboa S.A. Pronto, su oficina comercial fue transformándose en un búnker político.
Retomado el vínculo con Perón mantuvo una nutrida correspondencia y se convirtió en el virtual delegado del jefe justicialista que hacia 1960 se había radicado en Madrid, España. En esta nueva etapa, profundizó sus relaciones con líderes de los sectores políticos populares y latinoamericanistas. Desde Montevideo articuló la Comisión Argentina Pro Retorno del General Perón, base de operaciones políticas de dirigentes y militantes peronistas de la Argentina. El fracaso del Operativo Retorno de Perón, en diciembre de 1964, fue un duro golpe para sus expectativas militantes y de vida, no obstante, por su relación asidua con el jefe justicialista, y las profusas luchas internas entre los dirigentes peronistas de la Argentina, Vicente se fue constituyendo en sólida referencia política.
En 1965 Perón le dio su respaldo para realizar gestiones ante el gobierno del radical Arturo Illia “para la recuperación del país” mediante un acuerdo formal que, finalmente no llegó a concretarse. Producido el golpe militar de 1966, Vicente estableció vínculos con dirigentes del radicalismo y de otros partidos políticos e incluso con sectores militares contradictorios ante la dictadura del general Onganía.
Entre 1967 y 1970 fue, desde Montevideo, el editor e impulsor del periódico partidario Única Solución que pasó por varias etapas y distintos formatos, y del que se publicaron 20 números. Este periódico se editó como Órgano de la Comisión Argentina Pro Retorno del General Perón y en sus páginas, a partir de septiembre de 1967, se publicaron extensos artículos del General firmados con el seudónimo de Descartes.
En 1967 Vicente tuvo un rol protagónico en la publicación de la obra de Perón “Latinoamérica: Ahora o nunca”. Editada originalmente en Montevideo, fue quien decidió publicarla, quien escribió su prólogo y quien se ocupó del proceso editorial. Por cierto descontrol en la cantidad de ejemplares impresos y, supuestamente, por la existencia de ediciones clandestinas, Perón decidió avanzar en otra dirección: reescribir los contenidos de Latinoamérica: Ahora o nunca, ampliarlos y editarlos bajo otro título: La hora de los pueblos. Vicente también participó de este proyecto e, inicialmente, fue el encargado de buscar un editor que garantizara la debida rentabilidad. Sin embargo, el propósito se fue complicando con la aparición de otros interesados en la edición y, al tomar Perón una decisión imprevista, Vicente quedó desairado y el vínculo comenzó a debilitarse.
Finalmente, cuando Perón designó a Jorge Paladino como su delegado personal, a fines de 1968, Vicente se opuso fuertemente por las condiciones negativas de dicho dirigente y la relación con el líder justicialista se deterioró aun más. En este contexto, Vicente fue víctima de intrigas gestadas en el entorno íntimo de Puerta de Hierro, que lo distanciaron casi por completo del General.
Al regresar Perón definitivamente a la Argentina, aun cuando se interesara varias veces por él, el Mayor Vicente no logró sortear el cerco férreo y discrecional que López Rega había levantado en torno a su jefe. En 1974, ya retirado y 19 años más tarde de lo que le hubiera correspondido, el Mayor Vicente fue ascendido en el Ejército a Teniente Coronel.
A pesar de todo, Pablo Vicente se mantuvo fiel a sus principios y leal a Perón hasta el final de vida.
Falleció en el Hospital Militar Central, el 24 de abril de 1985, a los 68 años de edad.
Mario Palanti fue un arquitecto y pintor italiano, nacido en Milán el 20 de septiembre de 1885 y fallecido en la misma ciudad el 4 de septiembre de 1978. Se formó inicialmente como pintor en la Academia de Brera en 1905 y luego obtuvo el título de arquitecto en la Escuela de Arquitectura del Politécnico de Milán. Su trayectoria profesional se desarrolló principalmente en Argentina y Uruguay, donde dejó una huella perdurable en el patrimonio arquitectónico rioplatense del siglo XX.
En 1909, Palanti se radicó en Buenos Aires, donde comenzó su carrera colaborando en el estudio de los arquitectos Arturo Prins y Oskar Ranzenhofer. Junto a ellos participó del proyecto del edificio para la nueva sede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, de estilo neogótico, ubicado sobre la Av. Las Heras (hoy Facultad de Ingeniería). En 1910, intervino en el diseño y la construcción del Pabellón Italiano para la Exposición Ferroviaria del Centenario de la Revolución de Mayo, lo que marcó el inicio de una prolífica producción arquitectónica.
Sus obras más emblemáticas son: el Palacio Barolo (1919–1923), cargado de simbolismo inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri, ubicado sobre la Avenida de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, y el Palacio Salvo (1923-1928), ubicado en la Av. 18 de Julio de la ciudad de Montevideo, Uruguay. Ambas construcciones, consideradas edificios “gemelos”, representan un ejemplo único de arquitectura monumental y ecléctica en el ámbito latinoamericano.
También diseñó numerosos edificios residenciales y comerciales en Buenos Aires, entre los que se destacan: el Hotel Castelar (inaugurado como Hotel Excelsior en 1928), ubicado sobre la Av. de Mayo; el Palacio Automotor de Resta Hermanos (1927), ubicado sobre la Av. Figuera Alcorta, el cual incluía una innovadora pista de pruebas en la azotea (hoy trasformado en edificio residencial); el edificio construido para la Casa Matriz del Banco Francés e Italiano para la América del Sur, ubicado en la esquina de las calles J. D. Perón y San Martín; el Edificio de los Atlantes (1914), ubicado en la Av. Rivadavia al 1916; el edificio de viviendas de propiedad de Andrés Rocatagliata (1920) ubicado en la Av. Santa Fe, esquina Callao; y, el edificio del Cine Presidente Roca (1914), construido sobre Av. Rivadavia al 3736 (demolido), entre otros.
Oriundo de Cantabria, Matheo Ramón de Álzaga Sobrado fue el fundador de la familia Álzaga en Buenos Aires. Llegó con su sobrino Martín entre 1766 y 1767. Arrendó el oficio de Teniente de Correo Mayor Terrestre de Buenos Aires (1767-1769), encargado de la gestión del correo terrestre del Virreinato del Perú. Fue contador de la Casa de Recogidas de Buenos Aires (La Residencia), desde el inicio del pleno funcionamiento (1777) hasta su muerte. También administró los negocios inmobiliarios de Tomás de Echeverz hasta 1780.
Mabel Di Leo es una reconocida militante peronista y politóloga nacida el 15 de mayo de 1939 en la provincia de Buenos Aires.
Desde temprana edad se involucró activamente en la política argentina, desempeñando un papel central en momentos clave de su historia. Tras el golpe de Estado de 1955, inició su militancia en Vicente López junto a jóvenes como Miguel y Jorge Lizaso, hermanos menores de Carlos Lizaso, quien fue ejecutado tras el frustrado levantamiento liderado por el General Juan José Valle en junio de 1956. Juntos fundaron la Juventud Peronista de Vicente López, un núcleo que estableció vínculos con los grupos de la resistencia peronista. A partir de 1957, Mabel se sumó a la militancia en la Rama Femenina del Movimiento, en el contexto de las elecciones convocadas para 1958.
En aquella época, su hogar se convirtió en refugio para los hermanos Julio y Bernardo Troxler, destacados militantes peronistas que habían regresado clandestinamente del exilio. A finales de 1959, Mabel Di Leo asumió la conducción de la Unidad Básica de la localidad de Munro y, con el tiempo, llegó a desempeñarse como vicepresidenta del Partido Justicialista en Vicente López. En 1965, en el contexto del enfrentamiento entre Juan Domingo Perón y el sindicalista Augusto Timoteo Vandor, María Estela Martínez de Perón viajó a la Argentina. Durante esa visita, Di Leo le presentó un plan detallado para la reorganización de la Rama Femenina en el país. Como resultado, el 28 de junio de 1966, el General Perón la designó Delegada Nacional de la Rama Femenina, integrándola además en la nueva conducción del Comando Táctico, un órgano compuesto por cinco miembros, entre los cuales Di Leo fue la única mujer.
En febrero de 1967, Mabel Di Leo organizó el Primer Congreso Nacional de la Rama Femenina, consolidando su rol como una figura clave en el peronismo de la época. Durante ese período, estableció una estrecha relación con el Mayor Bernardo Alberte, delegado personal de Perón en Argentina y Secretario General del Movimiento Peronista entre 1967 y 1968. Di Leo se convirtió en una de sus principales colaboradoras, impulsando junto a él a los sectores combativos del sindicalismo peronista. Este apoyo fue crucial para respaldar, primero, a Amado Olmos y, tras su fallecimiento, a Raimundo Ongaro en la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) en oposición a los sectores más ortodoxos, lo que produjo la división de la central obrera y resultó decisivo para la formación de la CGT de los Argentinos en 1968. En esta coyuntura surgen diferencias con las directivas de Perón, motivo por el cual Bernardo Alberte y Mabel Di Leo renuncian a sus cargos directivos.
Tras su alejamiento de la conducción, Di Leo participó en el surgimiento de la tendencia revolucionaria del peronismo. Junto a Bernardo Alberte y Alicia Eguren redactaron el documento “Táctica y estrategia para la toma revolucionaria del poder”, presentado el 9 de enero de 1969 durante el Congreso del Peronismo Revolucionario realizado en Córdoba. Este espacio accionó de forma directa en oposición al gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía y continuó la lucha por el retorno de Perón a la Argentina. El grupo de Di Leo impulsó iniciativas tales como la publicación del periódico “Con Todo” y la revista “Cristianismo y Revolución” de Juan García Elorrio. A mediados de 1975, fundó la “Corriente Peronista 26 de julio”, junto a Alberte, Rubén Dri y Susana Valle, entre otros dirigentes. El 24 de marzo de 1976, tras el golpe de Estado perpetrado por las fuerzas armadas, fue asesinado Bernardo Alberte e inició una de las dictaduras más sangrientas que atravesó el país.
Luego de un período de militancia en la clandestinidad, en 1982 Mabel Di Leo organizó, junto a militantes feministas y representantes de diversas fuerzas políticas, la Multisectorial de la Mujer. Esta organización llevó a cabo el 8 de marzo de 1984 el primer acto por el Día Internacional de la Mujer en la Plaza de los Dos Congresos de la ciudad de Buenos Aires. A su vez, en el marco de la lucha por el retorno de la democracia, Di Leo colaboró con organizaciones de derechos humanos, entre las que se encuentran las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Entre 1987 y 1990, Mabel Di Leo cursó la carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires, obteniendo su título en 1991. Posteriormente, entre 1990 y 1995, desempeñó un papel activo en la reorganización del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), creado para reemplazar al antiguo Centro Único Coordinador de Ablación e Implante (CUCAI) tras la sanción de la Ley Nº 23.885. Durante la presidencia de Carlos Menem, Di Leo expresó abiertamente su desacuerdo con las políticas del gobierno, reafirmando su compromiso con sus ideales.
En la actualidad, continúa militando y ejerce labores docentes, manteniendo su dedicación a la formación y a la lucha por los derechos sociales.
Mariano Acosta fue un político argentino de familia influyente, opositor a Rosas. Se exilió en Europa y regresó luego de su caída en 1852. Fue diputado provincial, teniente del Regimiento de Patricios y participó en el levantamiento de Valentín Alsina contra Urquiza. En Buenos Aires fue legislador y Comisionado de Inmigración. Más tarde fue ministro de Gobierno, miembro de la Comisión de Asistencia a Veteranos, asesor legal del Ferrocarril Oeste y presidente del Banco de la Provincia. En 1872 fue elegido gobernador de Buenos Aires. Impulsó obras de infraestructura, designó al ingeniero Luis Huergo para planificar rutas y canales y promulgó una nueva constitución provincial en 1873. Luego fue vicepresidente de la Nación acompañando a Nicolás Avellaneda, con quien impulsó la construcción de escuelas y presidió la comisión que gestionó la repatriación de los restos de San Martín. Se retiró de la vida pública en 1880 y murió en Buenos Aires en septiembre de 1893, a los 68 años.
Nació en Buenos Aires el 15 de marzo de 1899. En 1921 se graduó en la Escuela de Arquitectura dependiente de la Facultad de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales de la UBA. Realizó con Alberto Prebisch un viaje de estudios por Europa y Argelia. En París proyectaron “Una ciudad azucarera en la región tucumana” con la que ganaron el Premio Estímulo en el Salón Anual de Bellas Artes. En 1924 actuó como arquitecto en la Comisión de Estética Edilicia para el Proyecto Urbano de Buenos Aires (Plan Noel). Colaboró en la revista Martín Fierro. Es considerado uno de los pioneros de la arquitectura y el urbanismo modernos en la Argentina. Trabajó en colaboración con Prebisch (1924-1928) y luego con Bereterbide; más tarde en el estudio de Jorge Bunge (1929-1936) y asociado con L. Olezza, con quien diseñó el Sanatorio Anchorena y el edificio de Ugarteche y Las Heras.
Colaboró en la administración pública con el Ministro Juan Pistarini, proyectó junto a Prebisch y Bereterbide el Barrio Sargento Cabral (1934-1937). Se consagró como arquitecto paisajista de la Dirección Nacional de Vialidad en el equipo del ingeniero Palazzo, quien diseñó la avenida General Paz (1937-1943). A su vez, fue planificador en la “Propuesta de anteproyectos para la reconstrucción de San Juan” (1944) a solicitud del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Ese año fue recomendado al Vicepresidente Perón para realizar obras de diseño urbano y habitacional, trabajando aparentemente en el Barrio N° 1 y en las piletas de Ezeiza junto a Pistarini, con quien ya había realizado trabajos anteriores, interviniendo asimismo Enrique Blaquier, Luigi Piccinato, entre otros.
De 1937 a 1951 fue profesor en el posgrado en Planeamiento de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA. Luego se estableció en Colombia en 1953 trabajando en el Centro Interamericano de Vivienda (CINVA) de la OEA. Especializado en arquitectura rural y urbanismo, dictó cursos sobre la vivienda rural en varios países americanos.
En 1950 preparó junto al Arq. Sergio Fernández Pico el “Plan Regulador y de urbanización de la ciudad de Necochea”. En 1954 ejecutó para el Ministerio de Obras Públicas de la Nación el “Planeamiento de la ciudad de Paso de los Libres”, en la provincia de Corrientes. En 1957 fue Miembro Fundador de la Asociación Interamericana de Planificación (SIAP) en Puerto Rico.
En 1962, de regreso a Buenos Aires, se dedicó al estudio de la vivienda social y rural, a la docencia universitaria de post-grado y a colaborar con organizaciones no gubernamentales. Participó en convocatorias a concursos y elaboró modelos experimentales de vivienda social. Fue Presidente Emérito Vitalicio de la Asociación Argentina de la Vivienda Rural y autor de numerosos artículos y textos guía. Vautier dejó inédito un trabajo sobre Ruralismo donde recoge la experiencia de sus años de carrera profesional.
Falleció en Buenos Aires el 25 de julio de 1989.
El Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL) se formó en el mes de diciembre de 1995, en la Ciudad de Buenos Aires, con la finalidad de contribuir al desarrollo de la investigación histórica, la formación y capacitación de profesionales en preservación del patrimonio cultural y la difusión de la arquitectura latinoamericana.
Amparado inicialmente en una Fundación, que debió cerrar a raíz de la crisis económica de Argentina del año 2001, el Centro continuó funcionando como una organización no gubernamental y autónoma obteniendo nueva personería en 2009 como “CEDODAL para la Investigación del arte, arquitectura y urbanismo”. Simultáneamente registró su Marca y consolidó su personería como “CEDODAL, Gestión Cultural” en España. También se formaron núcleos de CEDODAL en Rosario, Mar del Plata y Montevideo.
En cuanto a su finalidad social, el Centro se conformó con el objetivo de constituir un ámbito de estudio, investigación, reflexión, difusión y desarrollo de acciones vinculadas al arte, la arquitectura y el urbanismo, el territorio, los paisajes naturales y culturales, el turismo cultural y el medio ambiente latinoamericanos.
Asimismo, se propuso favorecer la valorización y defensa del patrimonio cultural en todas sus manifestaciones, como así también contribuir al desarrollo de tecnologías alternativas para resolver los problemas sociales de vivienda y buscar soluciones urbanas tendientes a mejorar la calidad de vida de las ciudades del continente, prestando atención a la defensa de los paisajes culturales, patrimonio industrial, arquitectónico y urbano, además del desarrollo territorial de los países iberoamericanos. En el mismo sentido, fomentar la organización de redes de información e intercambio de documentación, la configuración de bases de datos y programas informatizados que ayuden al desarrollo de estudios sobre los temas de su incumbencia y favorecer, a través de la organización de centros de documentación, la consolidación y conformación de archivos que permitan desarrollar estudios e investigaciones que conduzcan a un mayor conocimiento de las artes, la arquitectura, el urbanismo y el territorio latinoamericano.
En este marco, el CEDODAL conformó un importante fondo documental que se reunió inicialmente a través de más de cincuenta años de labor universitaria y de investigación de sus directores, el arquitecto Ramón Gutiérrez y la arquitecta Graciela María Viñuales , luego con el aporte de adquisiciones y donaciones de numerosos profesionales, investigadores e instituciones.
De manera indicativa la documentación del CEDODAL ha comprendido:
• La BIBLIOTECA de aproximadamente 30.000 volúmenes de arquitectura, urbanismo, historia y arte, preferentemente de América Latina. El corpus integra unidades temáticas tales como Arquitectura histórica y contemporánea en América Latina, Historia urbana, Vivienda popular, Arte Latinoamericano, Preservación del patrimonio y Técnicas tradicionales.
• La HEMEROTECA con alrededor de 15.000 revistas, de países iberoamericanos, es la colección más importante que existe sobre arquitectura y urbanismo en América Latina.
• La FOTOTECA que incluye secciones de fotografía histórica, fotografía de investigación y un importante fondo de diapositivos, estimándose su volumen en un total de 50.000 unidades. Hay álbumes de fotos originales que cubren de 1859 a 1950. Dentro de esta sección merece destacarse la colección de Tarjetas Postales, con imágenes de principios del siglo XX de las ciudades americanas, obras de arquitectura y escultura urbana y la Biblioteca especializada que incluye ediciones originales y recortes periodísticos temáticos.
• La MAPOTECA la cual cuenta con centenares de planos de arquitectura y urbanos, en su mayoría originales en papel, tela o con soporte heliográfico. Integran esta sección dibujos originales de arquitectura y grabados.
• El ARCHIVO DOCUMENTAL el cual comprende una inmensa documentación de recortes periodísticos, fotocopias de artículos y folletos, iconografía y correspondencia de arquitectos y artistas, una sección de manuscritos originales y una colección de microfilms sobre documentación histórica de archivos españoles y americanos. Particular importancia tienen los conjuntos documentales, compuestos por correspondencia, escritos, fotografías y publicaciones que integran los fondos que han sido donados o adquiridos en estos años pertenecientes a Martín Noel, Enrique Marco Dorta, Diego Angulo Íñiguez, Alfredo Benavides, César Loustau, Federico Ortiz, Alberto Prebisch, Ernesto Vautier, Francisco Gianotti, Alberto y Luis Morea, Gastón Mallet, Eugenio Baroffio, Armesto y Casado Sastre, Cook, Sánchez, Lagos y de la Torre entre otros.
Asimismo, a lo largo de los años el Centro privilegió los avances de investigación que se complementaron con la tarea de rescate del patrimonio documental, para lo cual trabajó en la identificación y contacto con aquellas familias que conservaban documentación clave de arquitectos del siglo XX e instituciones que resguardaban documentos que habían tenido escasa difusión.
Superada una etapa inicial organizativa e institucionalizado un sistema de trabajo con exposiciones y ediciones de libros anuales, el CEDODAL comenzó con el desarrollo de proyectos complementarios que facilitaron coediciones y acciones alternativas que fueron potenciando la tarea del Centro, a la vez que instalaban su perfil de referencia dentro del campo cultural arquitectónico.
En el año 2005 -cuando el Centro cumplió su primera década- comenzó el proceso para institucionalizar el CEDODAL en otros países donde hubiera una entidad que respaldara su formación o bien un grupo de trabajo que pudiera llevar adelante esa tarea. En este sentido, en el Perú se CEDODAL firmó un convenio con la Universidad Ricardo Palma de Lima para utilizar la sede de Miraflores (Ccori-Wasi) como sitio de exposición de temas de arquitectura latinoamericana y donó a la Universidad Católica de Lima, planos de edificios patrimoniales de Perú (Archivo Villalobos) que había adquirido el CEDODAL. Con la Universidad de Lima se hicieron co-ediciones sobre el Cusco. En Uruguay se hicieron las ediciones de los libros sobre “Le Corbusier en el Río de la Plata en 1929” y el del arquitecto Baroffio con la Facultad de Arquitectura (UDELAR). Centrado en los temas de Historia del Arte, el CEDODAL Gestión Cultural formado en Granada (España) ha realizado numerosas actividades de difusión y publicaciones junto a universidades e instituciones culturales.
Exposiciones realizadas por el CEDODAL se han presentado en muy diversos países entre los cuales cabe señalar a Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana, México, Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, España, Francia, Italia, Portugal. La edición de las investigaciones del CEDODAL llevan ya una cantidad mayor al centenar de libros y folletos, sobresaliendo la continuidad de la llamada “Serie Blanca” que ha completado más de 50 títulos.
Camilo Aldao nació en Santa Fe, el 18 de julio de 1822, huérfano desde su nacimiento. A sus 16 años, su padrastro, Domingo Cullen, es fusilado por Rosas. Fue militar y participó activamente en el partido unitario y en las fuerzas del General Paz. Fue parte de la batalla de Caaguazú en 1841 y en la de Pavón, en 1861, ya como miembro del partido liberal. Fue concejal municipal de Rosario en 1866 y fue uno de los co-fundadores del Banco de Santa Fe, en 1874. Fundó colonias y pueblos entre los cuales se destacó la Colonia Aldao, fundada en 1885. Falleció en Rosario en el año 1892.