Diplomático. Hijo de Wilhelmine Henrici y Gustav Von Gülich. Estudió ingeniería, idiomas, química, economía, derecho y ciencias políticas en el Instituto Tecnológico de Karlsruhe y en la Universidad de Berlín. Finalizó sus estudios en 1845. En 1849 ingresó al servicio exterior prusiano y fue destinado como secretario al consulado general en Barcelona.
En 1854 fue ascendido a Canciller, Cónsul General de Prusia y Encargado de Negocios en las Provincias Unidas del Río de la Plata, con oficina en Montevideo. El 19 de septiembre de 1857, en nombre de la Unión Aduanera Alemana, firmó un tratado de amistad, comercio y navegación con el Ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina. Su cargo finalizó en 1868 y regresó a Alemania. En 1870, fue nombrado Cónsul General de la Confederación Alemana del Norte en Caracas, en 1873 Cónsul general del Imperio Alemán en Tánger, y en 1877, el primer embajador en Chile. Se retiró en 1881. Falleció el 3 de enero de 1903. Estuvo casado con Auguste Schwab
Político. Nació en Santa Fe, el 17 de abril de 1823. Hijo de Domingo Cullen y de Joaquina Rodríguez del Fresno. Hizo sus estudios en Buenos Aires, en el Colegio de San Ignacio, en 1840. Fue uno de los fundadores del Club del Progreso en esa ciudad, en 1852. Al año siguiente, de regreso a su provincia, fue Juez de Paz interino en Rosario. Ese mismo año, su hermana Jerónima contrajo matrimonio con Juan María Gutiérrez, siendo José María Cullen el padrino de la boda. Fue gobernador de Santa Fe, en 1855 hasta su renuncia, un año después. Representó a la Confederación en la ratificación del Tratado de paz con el Estado de Buenos Aires, en 1854. Durante su gobierno se sancionó la Constitución provincial de Santa Fe de 1856; promovió la inmigración, comenzó la fundación de colonias con familias extranjeras como Esperanza y refundó el Colegio de la Inmaculada Concepción. Había sido ministro general del gobernador brigadier Juan Pablo López. Radicado en Buenos Aires, fundó una empresa de navegación sobre el río Paraná. Fue concejal de Rosario en 1866, y senador nacional por Santa Fe, desde 1862 a 1865. Desde el 24 de diciembre de 1867 hasta febrero de 1868, ejerció la gobernación de la provincia, por delegación del titular, Nicasio Oroño, a raíz de la revolución promovida por el mayor Denis. Fundó el Banco Mixto, que inició sus operaciones en Rosario, el 1° de junio de 1874. Falleció en un viaje de Buenos Aires a Rosario repentinamente, el 11 de octubre de 1876. Se había casado con Ángela Nocolorich.
Jurista y político. Masón y liberal, seguidor del ideario rivadaviano. Nació en San Juan, el 10 de agosto de 1798. Hijo de Pedro Vázquez del Carril y de Clara de la Rosa Torres. Estudió en la Universidad de San Carlos en Córdoba donde fue discípulo del Dr. Deán Funes, y se graduó de bachiller en Derecho civil y canónico, en 1816. Luego se dirigió a Buenos Aires donde se graduó de abogado. Durante esta época participó en política, y en 1820, fundó junto a otros el periódico La Estrella del Sur. Volvió a San Juan, donde continuó con su vida política; actuó como administrador de Aduanas, y como regidor en el Cabildo de San Juan. Promovió la instalación de una Junta de Representantes del pueblo, el 5 de junio de 1821. Fue nombrado gobernador en 1823 de la provincia hasta 1825. Introdujo la primera imprenta con que se publicó el Registro Oficial, abrió nuevas escuelas dando impulso a la enseñanza primaria entre otras obras. Creó el Ministerio de gobierno, la corte Suprema de Justicia y sancionó la Carta de Mayo para la provincia , documento importante por la elevación de miras como los principios liberales, que puede considerarse la primera Constitución de la provincia.
Fue nombrado Diputado al Congreso Nacional en 1826, pero no aceptó. Rivadavia lo convocó para ocupar el cargo de Ministro de Hacienda. Como ministro de Haciendas promovió la ley de Consolidación de la Deuda, que hizo de todos los bienes naturales del Estado aval de la operación crediticia. También promulgó la ley que implementó el curso obligatorio del papel moneda y su convertibilidad en metales preciosos; sus opositores lo acusaron, ya que esta ley permitió que los exportadores se hiciesen de lingotes de oro y plata que constituían las reservas del Estado, lo apodaron "doctor lingotes". A la caída de Rivadavia tomó parte en los sucesos políticos que abatieron a Dorrego en 1828. Fue consejero de Lavalle con mala intervención. Luego fue su Ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores. Depuesto Lavalle, Del Carril se refugió en la Banda Oriental. Establecido en Mercedes, vivió allí ejerciendo el comercio. Su casa fue el centro de reunión de los emigrados políticos. Fue expulsado en 1836 por Oribe, aliado de Rosas, y se asiló en Santa Catalina, en Brasil. En 1839, asistió como delegado de la comisión a las conferencias celebradas en la Isla Martín García con los jefes de la escuadra francesa, a fin de obtener apoyo contra Rosas. En 1843, se encontró en el sitio de Montevideo, cuya defensa dirigió el General Paz. Después pasó a Río Grande (Brasil) a fijar su residencia familiar. Luego de Caseros, al regresar al país, estuvo con Urquiza, su gran amigo. Fue diputado en el Congreso General Constituyente reunido en Santa Fe, en 1853, al que se incorporó el 9 de febrero, siendo uno de los firmantes de la Constitución Nacional. A él se le debe el manifiesto por el cual el Congreso establecía asiento en la ciudad de Buenos Aires. Fue Ministro del Interior, en 1853, del gobierno de la Confederación, instalado en Paraná; vicepresidente de la República en la presidencia de Urquiza, del 22 de marzo de 1854 al 5 de marzo de 1860. Disuelto en gobierno, después de Pavón pasó a Buenos Aires, donde se estableció definitivamente. Fue miembro de la Comisión reformadora de 1860. Ministro en 1862, de la Suprema Corte Nacional de Justicia, y presidente de la misma en 1870. Se jubiló en 1877. Su figura fue severamente afectada cuando el diario La Nación publicó, en 1880, las cartas que revelaron que fue instigador del magnicidio del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Manuel Dorrego. Cartas que manifestaban una postura anti-moralista y de búsqueda del poder como fin no como medio de servicio, cuyos intereses representaba. La historiografía revisionista, valora negativamente su significación histórica, reprochándole su soberbia, su liberalismo irreflexivo y su enriquecimiento de dudosa justificación durante su periodo de seguidor de Urquiza. Falleció en Buenos Aires, el 10 de enero de 1883.
Hacendado y político argentino, jefe ideológico del partido unitario. Nació en San Miguel de Tucumán, el 25 de abril de 1795, hijo de Marcelo Antonio Díaz de la Peña Ramírez y Ahumada y de la tucumana Josefa Celestina de Figueroa y Ceballos, descendiente directo por su madre de los conquistadores españoles Juan de Garay, Jerónimo Luis de Cabrera, Diego de Villaroel y Juan Ramírez de Velazco, entre otros. Era primo del después General Lamadrid. Fue el último heredero del Mayorazgo de Huasan en Andalgalá. Fue diputado en el Congreso de Tucumán, establecido en Buenos Aires, y fue uno de los diputados que sancionó la Constitución Argentina de 1819. Fue elegido diputado al Congreso Nacional de 1824 a 1827. Regresó a Catamarca a mediados de 1825, allí organizó una revolución, que permitió la gobernación a Manuel Antonio Gutiérrez. De regreso a Buenos Aires se incorporó al Congreso, reclamando ayuda para la guerra civil que él mismo había provocado. Votó la constitución unitaria de 1826. Luego de la presidencia de Rivadavia, se dedicó a organizar sus explotaciones rurales. Comenzó trabajos de minería en sus tierras junto al inglés de apellido Black, incorporando 28 obreros de su misma nacionalidad. Con la protección de Lamadrid, se hizo elegir gobernador en 1827. Al poco tiempo Facundo Quiroga invadió por segunda vez Catamarca, y derrocó a Díaz de la Peña. Emigró a Bolivia. Tras un exilio de algunos años regresó a Tucumán hacia 1829, después de la batalla de Oncativo y bajo protección de Lamadrid quien nuevamente lo hizo elegir gobernador de Catamarca. Fue derrocado en septiembre del año siguiente, vencido por las fuerzas de Quiroga en su ataque hacia el norte. Se exilió en Bolivia durante muchos años. Se le atribuye la paternidad de varios hijos naturales. Hacia 1854 regresó a Tucumán, y fue nombrado ministro general por el gobernador unitario José María del Campo. Antes de morir, legitimó a su hija Elisa Díaz de la Peña Cabero para asegurar la sucesión al vínculo del Mayorazgo de Huasan. Falleció en Tucumán, el 1° de marzo de 1855.
Jurisconsulto. Nació en Santiago del Estero el 26 de marzo de 1823, hijo de Pedro Pablo Gorostiaga, que actuó en la proclamación de la autonomía provincial, y de María Bernarda de Frías Araujo. Emigraron a Buenos Aires, luego del regreso de Ibarra al poder como consecuencia de la caída del general Paz en el norte. En 1838, comenzó sus estudios en el Colegio de los Jesuitas, el que luego en 1843, con el desapoderamiento de estos pasó a llamarse Colegio Republicano Federal. Al año siguiente dictó clase de filosofía allí.
Hizo estudios en jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires, y se doctoró en 1844. Consiguió la matrícula en 1846 luego de rendir exámenes ante el Superior Tribunal de Justicia. Ejerció la abogacía en el estudio del Dr. Baldomero García. Después de la caída de Rosas, el gobernador Vicente López y Planes lo nombró Ministro de Hacienda. Reorganizó las finanzas de la provincia con una impronta liberal, finalizó con el sistema de monopolios y dictaminó la confiscación de los bienes de Rosas.
Fue asesor de Urquiza, luego fue designado Asesor de gobierno y Auditor de guerra y marina. Fue miembro de la Comisión redactora del Código de Comercio, y el 9 de agosto de 1852, fue electo constituyente a los 29 años, por su provincia.
Junto a su amigo Juan María Gutiérrez fue miembro de la Comisión redactora del proyecto de Constitución. Es considerado como el principal redactor de la Constitución argentina de 1853 y 1860. Como legislador firmó los tratados de libre navegación con Inglaterra, Francia y Estados Unidos en 1853, junto a Del Carril, hombre de Urquiza. En 1854, Urquiza lo nombró Ministro de Interior. En 1858, con Manuel R. García y José Dominguez redactaron la primera revista de Jurisprudencia “El Foro”, al poco tiempo renunció. En 1860, fue de nuevo constituyente nacional, también por Santiago del Estero, y en 1862, durante dos años, ocupó la vicepresidencia de la Cámara. En 1865, junto a Alberto Larroque y Juan María Gutiérrez formuló un “plan de organización general de la instrucción pública”, como miembro de la comisión encargada de proyectar el plan de instrucción general y universitaria del país. Fue Convencional Constituyente por la provincia de Buenos Aires, de 1870 a 1873, se abocó a la reforma Constitucional que se había dado al poco tiempo de separarse ese Estado argentino de la Confederación en 1854. Fue ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, nombrado por el presidente Mitre, desde 1865 hasta 1868. Durante la presidencia de Sarmiento vuelve a ocupar la vocalía de la Suprema Corte, en 1871, luego ocupó la presidencia, en 1877. En los sucesos de 1890, actuó en la Unión Cívica, o sea, con los revolucionarios. Integró la junta Consultiva, con Mitre, Irigoyen, López y Costa.
Falleció en Buenos Aires el 3 de octubre de 1891, a los 69 años.
Jurisconsulto, poeta y periodista. Nació en Montevideo, el 3 de octubre de 1825. Hijo del coronel José María Magariños y de María de la Encarnación Cervantes, andaluza. Estudió derecho en su ciudad natal y comenzó sus prácticas en el estudio de Valentín Alsina, en 1843. Se hizo conocido tras el certamen poético del 25 de mayo de 1844. Escribió el poema “Montevideo” y “Ensayo sobre la oratoria”. Al año siguiente partió hacia Europa y se instaló en España donde se doctoró en jurisprudencia. Durante el viaje escribió la novela: “La estrella del sur. Memorias de un buen hombre”, que se publicó en Málaga en 1849. Colaboró con la prensa española. Fue corresponsal de “El Mercurio” de Valparaíso, y de “La Constitución” del doctor Eduardo Acevedo. Probó suerte en el teatro, estrenando en Madrid, una comedia en tres actos: “Percances matrimoniales”, en febrero de 1850. Luego, pasó a París, en carácter de corresponsal de diarios uruguayos y chilenos, y con la idea de organizar en París una editora americana. Publicó en 1853, la colección de leyendas y artículos “Veladas de Invierno”, obra que fue reeditada en Montevideo. Fundó “La revista española de ambos mundos“. Inició la serie de Estudios Históricos, Políticos y Sociales sobre el Río de la Plata”. Se radicó en Sevilla, donde se dedicó al ensayo periodístico en el diario “El Porvenir”, y estrenó con éxito en el Teatro de San Fernando , en 1855, una pieza de sátira política: “El Rey de los azotes”. Luego se trasladó a Cádiz donde se dedicó a la imprenta. Volvió a Montevideo en noviembre de 1855, revalidó su título de abogado. Dió a conocer su escrito “Iglesia y Estado”. Fue nombrado cónsul de su país en Buenos Aires, en 1856, donde llevó a escena en el teatro de la Victoria un drama llamado “Amor y Patria” . Compiló numerosas obras. Fundó junto a Cané, Sastre, Juan Marìa Gutièrrez, entre otros, “Biblioteca Americana”. Regresó a Montevideo como fiscal en lo Civil. Luego, en 1865 se trasladó nuevamente a Buenos Aires, donde escribió “Caramurú”. Fue llamado en la presidencia de Batlle, como ministro de Relaciones Exteriores , en 1868 y ministro de hacienda , en 1869. Fue catedrático de la Facultad de Derecho y rector de la Universidad en 1878. Continuó desarrollando su obra poética y su producción dramática logró los honores de las tablas de Madrid, Sevilla, Buenos Aires y Montevideo. Siendo Senador por el partido colorado, falleció en Montevideo, el 17 de marzo de 1893.
Escritora, traductora, periodista y educadora. Nació en Buenos Aires, el 26 de junio de 1819. Hija de José María Manso, español, ingeniero agrónomo, y de Teodora Cuenca, porteña. Aprendió las primeras letras en la escuela Montserrat, y desde joven destacó su vocación pedagógica. A sus catorce años había traducido del francés dos novelitas sentimentales, en la primera, “El egoísmo y la amistad o los defectos del orgullo”, utilizó el seudónimo de “Una joven argentina”. Por las persecuciones que sufría su padre por parte de los federales rosistas, se vio obligada a emigrar a Uruguay. Antes de llegar a la mayoría de edad fundó un colegio llamado “Ateneo de señoritas”. Nuevamente por las ideas unitarias de su padre, de Uruguay partieron rumbo a Brasil. En 1843, prosiguió en Río de Janeiro sus actividades literarias. Sin fondos para abrir otra escuela, se dedicó a la enseñanza privada. En un concierto dado en esa capital, conoció al violinista portugués Francisco de Sá Noronha, con quien contrajo enlace en 1844. En ese mismo año escribió varias obras literarias. Viajó con su esposo a Estado Unidos en 1846, donde trabó amistad con Horace Mann y amplió sus conocimientos pedagógicos. En algunos recitales de su esposo en varias ciudades, lo acompañó en el piano. Escribió el oratorio Cristóbal Colón, al que Noronha puso música. En 1847, viajó a La Habana, luego regresó a Brasil donde fundó el “Journal das Senhoas”, periódico de orientación feminista. Compuso las zarzuelas “Elvira la saboyarda” (1849) y “Esmeralda” (1851), cuyas partituras escribió Noronha y se estrenaron con éxito en Río de Janeiro. Al tiempo su esposo la abandonó quedándose sola con dos hijas de pequeña edad y sin recursos. En 1853, regresó a Buenos Aires y fundó en 1854, “ El álbum de señoritas”, el periódico de literatura, modas, bellas artes y teatros. En el semanario redactó artículos de crítica musical, analizando los estrenos de las compañías líricas que actuaban en Buenos Aires y el desempeño de los concertistas. Escribió en “La Ilustración Argentina” y en “El Plata Científico y Literarios”, donde luchó en favor de la educación popular y la emancipación civil y espiritual de la mujer. Fue designada por Sarmiento en 1858, directora de la escuela de ambos sexos Nº1, recién fundada, que fue muy resistida por las damas de la Sociedad de Beneficencia, que tenían a su cargo la educación de las niñas. Comenzó, en 1859 su tarea educacionista que produjo la estimación y admiración de Sarmiento, quien la nombró para dirigir los “Anales de la Educación Común”, publicación semioficial, patrocinada por el gobierno y auspiciada por la provincia, pero independiente de las autoridades escolares. Paralela a esa labor desarrolló su obra literaria y pedagógica. Publicó en el periódico “El Inválido Argentino”, su novela titulada “ Los Misterios del Plata”. Fue fundadora de la primera biblioteca popular de la provincia de Buenos Aires, en Chivilcoy, en 1866. Fue primera vocal del Departamento de Escuelas desde 1868 hasta 1874. Propició la creación de jardines infantiles y bibliotecas populares. Fue antiesclavista ferviente, defensora de los derechos femeninos e iniciadora del movimiento en favor de la coeducación y enemiga del sistema de premios y castigos. Tradujo del inglés varias obras de interés educativo y de formación civil. Falleció en Buenos Aires, el 24 de abril de 1875. Era de religión protestante, activo miembro de la iglesia metodista, y se halla enterrada en la Chacarita en el sector de los disidentes.
Pintor, arquitecto e ingeniero. Nació en Buenos Aires, el 24 de enero de 1823, hijo del político y militar Juan Martín de Pueyrredón quien fuera Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y de la patricia porteña María Calixta Tellechea y Caviedes. Desarrolló su vocación por el dibujo desde muy temprana edad, probablemente aprendió las primeras nociones con un esclavo de la familia, el artista Fermín Gayoso. Estudió en el aristocrático Colegio de la Independencia dirigido por Percy Lewis, hasta completar su educación primaria. En 1835 viajó a Europa con sus padres. Regresaron en 1841, haciendo escala en Brasil donde permanecieron tres años, residiendo en Río de Janeiro. En 1844, nuevamente viajó a Europa. Estudió pintura en Florencia. En París inició la carrera de arquitectura en el Instituto Politécnico. Se recibió de ingeniero. De un viaje a España, quedó la acuarela “Ciego popular pintado en Cádiz “, en 1846. Se perfeccionó en dibujo y pintura en academias de grandes maestros. Regresó a la Argentina en 1849, tenía una vida holgada sin privaciones ni sacrificios. Heredó una cuantiosa fortuna al fallecer su padre en 1850. Fue el primer pintor de desnudos femeninos en Buenos Aires, de los cuales se conservan dos, La siesta y El baño, hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes. En 1851, poco antes de la caída de Rosas, pintó a Manuelita, la hija de Rosas. Al año siguiente volvió a Europa con su madre a causa del disgusto amoroso con Magdalena Costa, de la que dejó un retrato inconcluso. Vivió dos años y medio en Cádiz , donde mantuvo una relación sentimental con Alejandra Heredia con quien tuvo una hija. En 1854, volvió a Buenos Aires y puso sus capacidades de ingeniero y arquitecto al servicio de la rica obra pública que la ciudad portuaria, separada de la Confederación Argentina, desarrollaba. Es así, que por más de diez años, fue arquitecto asesor de casi todas las obras públicas que se realizaron en la ciudad, sin dejar por ello de atender su producción pictórica, que fue extensa y documental. Construyó la mansión de Miguel Azcuénaga en Olivos (hoy quinta presidencial) y la casa principal de su chacra Bosque Alegre. En 1861 construyó el puente giratorio de Barracas que, a consecuencia de la naturaleza cenagosa del suelo, quedó destruido. Se volvió a construir en 1867 con la colaboración del ingeniero Otto von Arnim. Padecía diabetes y a comienzos de 1869 su salud empeoró. Tras la muerte de su madre su pesar se hizo más hondo y falleció el 3 de noviembre de 1870, a los 47 años. Fue uno de los precursores de la pintura argentina. Firmó sus pinturas con las iniciales P.P.P.
Político, militar, historiador, periodista y estadista argentino. Nació en Buenos Aires, el 26 de junio de 1821, hijo de Ambrosio Estanislao de la Concepción Mitre y de Josefa Martínez Whertherton, sus hermanos fueron Emilio y Federico Mitre.
Pasó su niñez en Carmen de Patagones. En 1829 se alojó en la estancia de Gervasio Rosas, hermano de Juan Manuel, pero pronto lo enviaron de vuelta a Buenos Aires porque no le interesaba el campo, demostrando gran interés por la lectura. La familia se trasladó a Montevideo en 1831 por su oposición al régimen de Rosas. Cinco años después se inscribió en la Escuela Militar de Montevideo. Allí estudió artillería, alcanzando el grado de alférez en 1839. Publicó sus primeros poemas y escritos periodísticos en varios diarios, entre ellos “El Iniciador” de Andrés Lamas y Miguel Cané (padre), quienes se contaban entre los prescriptos por Rosas. Perteneció al partido Colorado, y ese mismo año participó de la batalla de Cagancha. Se trasladó con su familia a Canelones, donde el padre fue nombrado tesorero general por el gobierno provisional de Uruguay. En 1842, siendo ya capitán estuvo entre los derrotados de la Revolución de Rivera en la batalla de Arroyo Grande. Participó del sitio grande de Montevideo, oportunidad en la que conoció a Giuseppe Garibaldi, a quien admiró. Por el conflicto con Rivera, en 1846, huyó de Montevideo y recaló primero en Valparaíso donde se encontró con sus amigos Juan Carlos Gómez y Juan María Gutiérrez, para luego continuar hacia Bolivia, donde fue contratado para armar y organizar la artillería del ejército. En Bolivia el gobierno lo declaró “benemérito en grado heroico y eminente de la República”. Finalmente Balliván fue derrotado y Mitre terminó expulsado, con un paso de dos horas para salir del país. En 1847, nuevamente fue a Bolivia, y fue deportado en 1848 por Belzú al Perú, donde lo deportaron otra vez, pero esta vez a Chile. Allí fue corrector de Juan Bautista Alberdi, director de El Comercio de Valparaíso. Fue redactor del periódico de Sarmiento, El Progreso. Luego se convirtió en el dueño de ese periódico, y desde sus páginas participó del debate político en ese país. En 1851, apoyó la revuelta de los liberales contra el presidente Manuel Montt, y por ello fue expulsado de Chile.
Luego de la caída de Rosas, fue uno de los líderes de la oposición porteña contra el Acuerdo de San Nicolás, acuerdo que determinaba la forma en que sería sancionada la Constitución de argentina de 1853. Fue expulsado por Urquiza, pero regresó y participó en la revolución del 11 de septiembre contra el sistema federal, separando a Buenos Aires de la Confederación. Se destacó en la defensa contra el sitio que impuso el ejército federal a la ciudad de Buenos Aires en 1852 y 1853. Ocupó cargos en la legislatura provincial y fue ministro de Guerra, de Gobierno y de Relaciones Exteriores del estado de Buenos Aires. Organizó una campaña contra los indígenas, en 1855, en el sur de la provincia. Como resultado debió huir de noche y a pie, abandonando la artillería y gran parte de los caballos, y habiendo sufrido 17 muertes y 234 heridos. En enero de 1856, Mitre y sus hombres persiguieron partidarios de Urquiza dentro del territorio santafesino, en un acto que se consideró una invasión, reactivando los conflictos del Estado de Buenos Aires con la Confederación. En 1859, enfrentó a Urquiza en la batalla de Cepeda.
Carlos D´Amico relató que si bien Mitre jamás ganó una batalla, lo cierto es que las retiradas, como la de Cepeda, salvaron muchas vidas. El avance de Urquiza sobre Buenos Aires, desencadenó la renuncia del gobernador Valentín Alsina y la firma del Pacto de San José de Flores, por el cual Buenos Aires se reincorpora a la Confederación de 1860.
En 1860, Mitre fue elegido gobernador de la provincia de Buenos Aires. Presionó al presidente Derqui para obtener modificaciones en las cláusulas del pacto de San José de Flores. En 1861, las relaciones entre Buenos Aires y el gobierno nacional se cortaron abruptamente, y los ministros porteños se retiraron del gobierno. El gobierno porteño dejó de pagar las contribuciones a las que se había comprometido y que cumplía con mucho retraso. Se suscita la Batalla de Pavón. Mitre quiso la guerra a toda costa, y creía contar con las fuerzas suficientes para triunfar, había incorporado a las mismas un gran número de mercenarios reclutados en Europa por Hilario Ascasubi y a la mayor parte de fracciones de indígenas ranqueles. Cuando las relaciones entre la Confederación y Buenos Aires se rompieron, Mitre se preparaba y esperaba en la estancia de la familia Rueda, en la provincia de Santa Fe. El 17 de septiembre tuvo lugar la Batalla de Pavón. El triunfo de Mitre no se debió al resultado bélico, sino a la retirada de Urquiza. Derqui huyó a Montevideo. Los porteños más exaltados incitaron a Mitre a desconocer la Constitución Nacional y dictar otra, que estableciera un régimen unitario. Pero el gobernador porteño declaró en plena vigencia la Constitución de 1853, mientras enviaba al interior varias divisiones a deponer a los federales.
Luego de la Batalla de Pavón el gobierno de la Confederación colapsó y Mitre tomó de facto el gobierno el 12 de diciembre de 1861, bajo el título de gobernador de Buenos Aires Encargado del Poder Ejecutivo Nacional. Luego las elecciones de electores presidenciales eligieron por unanimidad a Mitre como presidente constitucional de la Nación y a Marcos Paz como vicepresidente.
Mitre en primer lugar, quiso imponer el liberalismo en Uruguay, al que estaba vinculado, pero también en Paraguay, país que resaltaba en toda latinoamérica por su sistema político y económico, fuertemente estatista y aislacionista. El tratado de la Triple Alianza, tuvo el objetivo de deponer a Francisco Solano López, y el oculto de saldarse en su favor todos los conflictos limítrofes. Mitre exigió como requisito para ingresar en la Triple Alianza su nombramiento como comandante de los ejércitos aliados, que le fue concedido. La oposición de intelectuales y periodistas a la guerra llevó a Mitre a decretar el estado de sitio en todo el país, lo que le permitió perseguir a quienes se manifestaban contrarios a la guerra, y en la práctica, a quienes criticaban su gobierno en cualquier aspecto e imponer una dura censura sobre periódicos opositores. Cuando el gobierno de Mitre terminó, en octubre de 1868, dejó como saldo la muerte de 4728 argentinos durante las rebeliones contra el centralismo mitrista, según denunció el senador Nicasio Oroño.
La impopularidad de la Guerra del Paraguay aisló al partido de Mitre de la ciudadanía. Durante su mandato se saneó la moneda, se reguló la deuda pública y se adoptó el sistema métrico. En 1864, Mitre fue proclamado Gran protector y Conservador de la Orden Masónica de la República Argentina. En 1869 asumió como senador nacional. En 1870, compró las instalaciones del Diario La Nación Argentina y lo rebautizó como Diario La Nación. Colaboró con el presidente Sarmiento negociando con Brasil su apoyo para el reclamo de los límites con Paraguay. Participó en la Revolución de 1874, cuando sus partidarios no aceptaron la derrota en las elecciones que dieron como ganador a Nicolás Avellaneda. Fue derrocado por la caballería de José Inocencio Arias, en la batalla de La Verde. Se rindió en Junín. Mitre, junto a Arredondo y sus oficiales fueron arrestados, sometidos a consejo de guerra y dados de baja del Ejército. Al salir de la cárcel, en 1876, escribió su primera obra maestra historiográfica: la Historia de Belgrano o de la Independencia Argentina. Su juicio fue suspendido por una amnistía promovida por el presidente Avellaneda, pero su partido se lanzó a una oposición sistemática a todas las iniciativas presidenciales mientras se abstuvo de participar en las elecciones. En 1878, Mitre fue elegido diputado. En 1880, apoyó una nueva revolución, firmó un acuerdo con Avellaneda por el cuál se otorgaba una amplia amnistía a los rebeldes, se aseguraba la renuncia del gobernador Tejedor que se había pronunciado como vencedor a Roca en las elecciones presidenciales, reconociendo a Roca y la federalización de Buenos Aires si el Congreso así lo decidía. En 1882, falleció su esposa Delfina Vedia, viajó a Chile el año siguiente, para terminar su segunda obra: Historia de San Martín y de la Emancipación Americana, a la que dedicó los restantes años de la década. En 1890 retoma su actividad política cuando se funda el partido Unión Cívica. Fue uno de sus dirigentes más destacados. No participó de la Revolución del Parque, pero la apoyó ostensiblemente. En 1891 se divide la Unión Cívica entre la Unión Cívica Radical y la Unión Cívica Nacional, dirigida esta última por Mitre. Fue elegido nuevamente senador nacional en 1894. Pasó sus últimos años en la dirección del diario La Nación y en la traducción de La divina Comedia, de Dante Alighieri. Falleció el 19 de enero de 1906. Su labor como historiador comprendió obras, memorias, artículos periodísticos, discursos y una intensa labor recopilando documentos, ordenando archivos, fundando y organizando instituciones. Historiadores posteriores, como Adolfo Saldías y José María Rosa han cuestionado fuertemente su labor como historiador y la interpretación dominante del siglo XIX argentino que se desprende de ella, dando lugar al llamado revisionismo histórico.
El 4 de enero de 1870 mientras se libran los últimos combates de la Guerra del Paraguay y con una tirada de mil ejemplares se hizo pública la primera edición del diario La Nación fundado por Bartolomé Mitre bajo la consigna "La Nación será una tribuna de doctrina". Actualmente este diario con 150 años de trayectoria, es uno de los de mayor tirada de la Argentina.