Martín de Legasa fue un comerciante (posiblemente originario de Navarra) activo en las redes mercantiles del Virreinato del Río de la Plata. Su actividad quedó registrada en diciembre de 1777, luego de recibir un préstamo a riesgo de mar (23.200 pesos sobre mercancías) de Matías de Landáburu para embarcarse en el Buen Consejo con destino al Callao. Liquidó la deuda con intereses en marzo de 1779, lo que evidencia su solvencia y participación en el comercio de la Carrera del Pacífico.
Francisco Segurola fue un mercader español de gran importancia en el comercio del Plata y de California. Desde 1757 fue propietario de nueve embarcaciones mercantiles destinadas para el comercio transatlántico entre España y Buenos Aires. Trabajó para la Compañía de Buenos Aires. Recibió el título de Vecino de la Ciudad de Buenos Aires entre 1770 y 1773, instalándose allí el 6 de agosto de 1773. Fue nombrado por Galvez como constructor de barcos en el astillero de San Blas (22/11/1777), estacionándose en La Habana. Entre 1779 y 1783 fue uno de los principales embarcadores de metal que partían hacia España desde el puerto de Buenos Aires.
Educador. Nació en la provincia de Salerno (Italia) en 1845. Cursó estudios de ciencias sociales y de filosofía y letras en la Universidad de Nápoles, especializándose en lingüística y literatura griega y oriental. Formó parte del cuerpo docente del renombrado Instituto Marotta Del Vecchio, y llegó a la Argentina en 1871 para proseguir sus actividades educacionales. Realizó una serie de conferencias públicas en el Colegio Nacional Buenos Aires sobre literatura comparada, crítica literaria, filosofía de la historia, filosofía racional, etc. En 1872 fue nombrado profesor de historia antigua y en 1873 de latín en la Universidad de Buenos Aires. Allí estableció las clases de filosofía clásica, latín y griego comparados- por iniciativa del Rector doctor Vicente Fidel López, clases que dictó hasta la nacionalización de la Universidad en 1882. Fue sucesivamente miembro de la facultad de humanidades y filosofía. Ejerció las mismas materias en el Colegio Nacional de La Plata, del que fue Rector hasta 1888.
Realizó numerosas publicaciones, entre ellas un Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, trabajo original y de mucha importancia que se lo comentó extensamente Domingo Faustino Sarmiento.
Colaboró con la Revista de Educación (1881), del Consejo Nacional de Educación de la provincia de Buenos Aires, en la Revista Derecho, Historia y Letras, dirigida por Estanislao S. Zeballos, y en El País (1895). Perteneció a la redacción de La Prensa, de la que formó parte por espacio de veinte años, donde abordó los temas más variados con competencia e ilustración. Dio a conocer sus informaciones gramaticales y filosóficas de “La Prensa”, de la que se publicaron dos ediciones. Se interesó por la crítica literaria y los problemas sociales. Utilizó como seudónimo el de Salvador de la Fosa. Falleció en Buenos Aires el 26 de agosto de 1919.
Periodista, poeta, político y pintor. Nació en Mendoza, el 26 de julio de 1827, hijo del coronel Pedro León Zuloaga y de doña Josefa García. A los ocho años fue enviado por sus padres a Chile donde recibió educación en el internado del colegio de los hermanos Manuel José y Martín Zapata. Terminado los estudios regresó a su provincia, en la que se dio a conocer como periodista y literato. En 1853 fue director del diario “El Constitucional de los Andes”, aparecido el año anterior a la caída de Rosas. Integró el Tribunal de apelación designado en el juicio criminal de los asesinos del Dr. Federico Mayer, yerno de Godoy Cruz, que había sido apuñalado en forma alevosa. Fue diputado por la ciudad en la Convención Constituyente de 1854, que sancionó la carta proyectada por Alberdi.
Fundó la revista epigramática “Por ahora”, en 1853, que le valió su destierro a Chile debido a la sátira de sus producciones. Fue designado director de la imprenta oficial, para ser nuevamente exiliado en 1862, año en que se trasladó a Rosario donde fundó con el Coronel Tesandro Santa Ana, “El Diario”, importante periódico que apareció durante varios años. Amnistiado en 1854, regresó a Mendoza para redactar al año siguiente , con Ricardo Ruiz Huidobro un reglamento penitenciario. Elegido diputado por Guaymallén, en 1866, renunció a ese cargo, por disidencias políticas. Fue también un vigoroso dibujante a pluma y hábil miniaturista, hizo retratos que le dieron renombre, pues sus estudios pictóricos los realizó al lado de Monvoisin, del que fue ayudante. Se lo considera un precursor del arte mendocino. Falleció en Santiago de Chile el 26 de noviembre de 1881, a los 54 años de edad.
Político. Nació en Santa Fe, el 11 de agosto de 1815. Era hijo de Pedro de Aldao y de Joaquina Rodríguez del Fresno. Su madre contrajo segundas nupcias con Domingo Cullen, y al ser fusilado su padrastro emigró a Montevideo. En la ciudad sitiada por Oribe, fue oficial junto con su hermano Camilo, ocupando el cargo de ayudante de José Garibaldi. Fue amigo y partidario de Lavalle, como también del General Urquiza. Después de Caseros regresó a Santa Fe donde fue diputado a la legislatura local, y en 1852 juez de comercio. Se le comisionó para que examine las cuentas del gobierno de Rosendo Fraga y estuvo a cargo de las fuerzas de la provincia durante la reunión del Congreso General Constituyente de 1853. Se le nombró miembro de la Cámara de Justicia en 1857, y ejerció la presidencia. Actuó como gobernador delegado durante las administraciones de Pascual Rosas (1861) y Nicasio Oroño (1866-67). Fue Jefe Político de la Capital, en 1865, y de nuevo en 1867; presidente de la Municipalidad en 1866 y 1867. Contribuyó recolectando fondos a la instalación del Colegio de la Inmaculada Concepción atendido por los padres jesuitas, en la ciudad de Santa Fe. Figuró así mismo como uno de los más entusiastas propagandistas de la colonización, llegando a entregar sus campos de Guadalupe, para convertirlo en importante núcleo civilizador. Falleció en Santa Fe, el 8 de junio de 1871. Estaba casado con María del Tránsito Zavalla.
Jurisconsulto. Nació en Tucuman el 29 de agosto de 1810. Fue hijo de Salvador Alberdi, español, y de Josefa Rosa de Aráoz, tucumana. Su padre, de carácter liberal, fue un fervoroso admirador de Rousseau. Por su postura a favor de la causa revolucionaria mereció que el Congreso de 1816, le diera la ciudadanía argentina, y fue miembro de la legislatura tucumana. Alberdi fue criado por su padre, su madre murió durante un parto. Aún no había cumplido 12 años cuando falleció su padre, dueño de una modesta tienda y botica, dejándolo huérfano con cuatro hermanos.
En 1824, a sus 14 años, Rivadavia le otorgó una beca para estudiar en Buenos Aires en el colegio de Ciencias Morales donde recibió las primeras nociones de filosofía y ciencia. Asimismo se convirtió en un pianista distinguido. En 1832, publicó El espíritu de la música y Ensayo sobre un método nuevo para tocar piano con mayor facilidad.
Participó en el Salón literario y colaboró en "La Moda". Fue miembro de la Joven Generación Argentina, y redactó la décimo quinta palabra simbólica del Dogma Socialista, de Esteban Echeverría, que refiere a los antecedentes entre unitarios y federales. En agosto de 1838, Alberdi emigró a Montevideo, colaboró en El Iniciador, orientado por Andrés Lamas y Miguel Cané. En 1939, los dos publicaron La Revista del Plata, para auspiciar los planes de Lavalle y luchar contra Rosas. Se graduó de abogado en 1840. Compuso un drama en prosa: La Revolución de Mayo, y en 1841, El Gigante Amapolas y sus formidables enemigos, donde ridiculizó a Rosas y los Restauradores.
En el año 1843 viajó junto a Juan María Gutiérrez a Génova, y luego a París, cuna del romanticismo de la época, en París visitó al general San Martín en su casa de campo en Grand Bourg. Ese mismo año regresó a América y se radicó en Valparaíso, Chile, donde vivió durante 17 años trabajando como abogado y participando desde el periodismo a través de sus escritos en la construcción de la cultura y la política argentina.
En el año 1852, luego de la derrota de Rosas en la Batalla de Caseros, Alberdi publicó una de sus obras más importantes, la primera edición de Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, publicada en Chile y que reeditó en julio con el Proyecto de Constitución. Bases contó con cuatro ediciones entre los años 1852 desde Chile y otras dos en Francia en 1856 y 1858. Fue la obra clave de Alberdi, en la que se basaron los constituyentes de 1853 para la elaboración de la Constitución Nacional, asimismo constituyó la base teórica de los lineamientos del proceso de construcción de la nación argentina durante los años posteriores a la revolución de mayo.
En el año 1855 viajó a Europa enviado por el gobierno de Paraná como Encargado de Negocios de La Confederación Argentina en Francia, Inglaterra, el Vaticano y España, se radicó en París.
En 1861 tras la derrota de Urquiza en la Batalla de Pavón, Alberdi es despedido de sus funciones diplomáticas, encontrándose en una delicada situación económica producto de la falta de ingresos y sueldos adeudados por parte del nuevo gobierno.
Durante el gobierno de Mitre, Alberdi desde París se manifestó en contra de la guerra del Paraguay y en el año 1872 escribió El crimen de la Guerra, tras el descontento por la derrota paraguaya en la Guerra de la Triple Alianza. Durante los gobiernos de Mitre y Sarmiento, opuesto a las políticas ejercidas por ambos mandatarios, permaneció en París y no fue hasta el año 1879, cuando una alianza entre Roca y Avellaneda lo proponen como candidato a diputado nacional, Alberdi regresa al país y participa activamente de los debates parlamentarios sobre la Ley de federalización de Buenos Aires. Tras una feroz campaña en su contra por parte de Mitre y senadores que se oponían a su nombramiento como embajador de Francia, regresó a Francia. Falleció el 19 de junio de 1884 en Neuilly-Sur-Seine. Sus restos fueron repatriados en 1889 y descansan en el cementerio de la Recoleta en la Ciudad de Buenos Aires.