A pesar de no haber sido escritora, sus vínculos familiares y de amistad ubican a Carmen Belgrano como partícipe de la sociabilidad letrada de la llamada "generación del 37".
Carlos Bouquet fue político y periodista. Nació el 23 de febrero de 1833 en Córdoba, Argentina. Sus padres fueron José María Rosario del Carmen Bouquet y Carlota Vicenta Luque. El 11 de octubre de 1853, contrajo matrimonio con Felisa Antonia Gómez Roldán. La pareja tuvo al menos doce hijos: Carlos, José María, Luis Francisco, Justo, María Felisa, Justa, Josefa, Luis Héctor, Carlota, María Julia, Arturo y Raúl.
En 1860, Bouquet formó parte de la Convención Nacional “ad hoc” reunida en Santa Fe, donde se examinaron las propuestas de reforma a la Constitución Federal hechas por Buenos Aires. Ese mismo año y por un período no determinado, fue redactor del diario cordobés liberal El Imparcial, en el que participaba desde su fundación en 1855. Se desempeñó como Legislador provincial en Córdoba en 1861. En 1866 fue Ministro de Gobierno de su provincia.
Participó de la fundación del Banco Provincial de Córdoba en 1872 y, entre 1877 y 1880, ejerció como Ministro de Hacienda de la Provincia.
En 1891 fue Director y Presidente del Banco Provincial de Córdoba.
Falleció el 25 de marzo de 1901 en Buenos Aires.
Celedonio de la Cuesta nació en la ciudad de Salta en 1812. Ejerció como jurisconsulto, militar y político. Fue hijo de don Francisco de la Cuesta y López Fuentesca, y de doña Bernarda de Toranzos. Sus estudios los realizó en su ciudad natal, y en 1824 fue becado por el gobierno nacional para formarse en el Colegio de Ciencias Morales, fundado por Rivadavia. Con 23 años, en 1835, se recibió como abogado en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente comenzó a ocupar diversos cargos en el foro de su provincia natal. Fue autor e impulsor de las leyes de ejercicio libre de escribanías y de redención de capellanías, consideradas innovadoras en materia jurídica y económica.
Al regresar a Salta, se vio obligado a abandonar su profesión para tomar las armas en defensa de la Confederación, amenazada por Andrés de Santa Cruz. En 1837 fue capitán de milicias en el combate de Santa Bárbara, mismo año en donde fue ascendido al grado de sargento mayor por los representantes de Buenos Aires. En 1838 fue designado secretario del general en jefe del Ejército Confederado de Felipe Heredia. Tras la derrota, regresó a Buenos Aires, donde se dedicó al ejercicio profesional y a la literatura.
Producida la invasión libertadora de Lavalle, volvió al interior convocado por el general comandante del Ejército Federal de Cuyo, Manuel Oribe, quien lo nombró jefe de Estado Mayor. A partir de esto, en 1841 participó en los enfrentamientos de Angaco, Sañogasta, Plaza de San Juan y Rodeo del Medio. Celedonio protegió a los salteños vencidos de estas batallas y los condujo hacia su ciudad natal. Allí, el gobernador Manuel Antonio Saravia lo sumarió por haber salvado a unitarios, fue declarado también salvaje unitario y condenado a destierro perpetuo. De este modo, fue abandonado sin recursos en los arenales de Catamarca, pero logró salvar su vida y arribó a Córdoba en julio de 1842.
En ese mismo año, recibió un mensaje del Gobernador de Mendoza, José Félix Aldao, quien lo nombró ministro general de su gobierno, cargo que asumió en agosto de 1842. Entre sus actos, podemos destacar que dispuso que los exiliados políticos pudieran regresar a la provincia, reabrió el paso comercial hacia Chile cerrado por Rosas y devolvió bienes confiscados. Al mismo tiempo, también emprendió campañas contra los unitarios. Tras la renuncia de Aldao, ejerció provisoriamente como gobernador entre enero y febrero de 1845.
En 1848 regresó a Salta, donde retomó el ejercicio del derecho y desarrolló una carrera judicial. Recorrió todos los niveles de la judicatura provincial: juez de primera instancia, juez de alzada, camarista, fiscal general y asesor de gobierno. En 1850, José Manuel Saravia, durante su segunda gobernación, designó a Celedonio como ministro de guerra. Unos años más tarde, en 1855, fue diputado de la Convención que sancionó la Constitución salteña y ayudó a redactar su texto, como también sucedió con la Constitución de 1882. Además, durante esos años, fue vicerrector del Colegio Nacional de Salta.
En 1883 se jubiló del servicio público. Falleció el 31 de agosto de 1897.
Carlos Lamarca fue un diplomático y comerciante argentino. Se exilió en Chile durante el Rosismo, donde amasó una fortuna con el negocio de ultramarinos. Ejerció la representación comercial de la Confederación Argentina en el país trasandino durante más de un lustro.
Abogado y poeta del Río de la Plata. Adherente a la revolución de Mayo y la independencia. Hermano de Miguel de Azcuénaga. Padre de José Benito de Azcuénaga.
Domingo de Basavilbaso fue un comerciante oriundo de Llodio, Álava, País Vasco. Llegó a Buenos Aires en la década de 1720, y desde 1748 estableció redes postales privadas que fueron adquiridas por la Corona. Obtuvo la administración de los correos marítimos (1767) y, luego de la unificación, la Administración General de Correos Terrestres y Marítimos (1769-1772), con jurisdicción en Buenos Aires, Tucumán y Paraguay. Esta posición le confirió gran poder en la comunidad mercantil. Resignó su puesto en 1772 a favor de su hijo Manuel. Murió en Buenos Aires sin haber regresado a España.
Adolf Ebert realizó estudios universitarios en Marburgo, Leipzig, Gotinga y Berlín. En 1845 obtuvo en la Universidad de Gotinga la habilitación en Historia y Literatura de los pueblos románicos. Luego de varios años de actividad académica en Marburgo, fue nombrado en 1862 profesor titular de la nueva cátedra de Filología Románica en la Universidad de Leipzig.
En el inicio de su trayectoria se inclinó principalmente hacia la historia, pero tras los acontecimientos de 1848 orientó su labor de manera casi exclusiva hacia la literatura, buscándola como testimonio histórico-espiritual más que como obra de arte.
Dedicado especialmente a la literatura cristiana en latín y al estudio de la génesis de los caracteres nacionales de los pueblos románicos, estableció en su obra principal bases para una historia intelectual europea de la Alta Edad Media, considerando la literatura medieval como un organismo unitario originado en la interacción de elementos antiguos, cristianos y germano-románicos.
En 1859 fundó junto con Ferdinand Wolf el Anuario de literatura románica e inglesa.
José Evaristo Carriego de la Torre fue un abogado, periodista y legislador de la provincia de Entre Ríos. Perteneció a la facción política que criticó y combatió el régimen de Justo José de Urquiza, su personalismo y su falta de adhesión a los principios constitucionales. Su carrera periodística estuvo marcada por la fundación de medios críticos.
Eduardo Costa nació en Buenos Aires, aunque vivió un tiempo en Montevideo, Uruguay. Costa se recibió como abogado en 1847. Ejerció como ministro de varios gobiernos, en carteras como Relaciones Exteriores, Justicia e Instrucción Pública, y fue ministro de Mitre (1890) y de Sáenz Peña. Después de Caseros se unió a Bartolomé Mitre, quien se convirtió en un amigo muy cercano suyo. Posteriormente, fundó, junto a su hermano, la ciudad de Campana. Participó junto a Carlos Tejedor en la Revolución del 80, y fue, además, procurador General entre 1878 y 1890. Durante su mandato como ministro de Justicia e Instrucción pública le solicitó a Juan María Gutiérrez intercambiar ideas acerca de la organización de los establecimientos educativos que dependían de la nación. Falleció en 1897 en la ciudad de Buenos Aires.
Estanislao del Campo nació en el año 1834 en la ciudad de Buenos Aires (Confederación Argentina), en el seno de una tradicional familia hispano-criolla, entre cuyos miembros se destacaron el conquistador portugués Manuel Cabral de Melo y Alpoin (1591-1676) y el II Marqués de Loreto Nicolás del Campo (1725-1803), Virrey del Río de la Plata (1784-1789). En 1840. Su padre emigró a Montevideo para incorporarse al ejército unitario del brigadier general Juan Galo de Lavalle, dejando en Buenos Aires a su mujer y sus dos hijos. Cuando Lavalle murió en Jujuy, se refugió en Chile hasta que retornó a Buenos Aires en 1849. Mientras tanto, Estanislao estudió en la Academia Porteño-Federal, dirigida por Florentino García, y en 1850 fue empleado de tienda en la casa de Manuel Albornoz y en la barraca de Balcarce, tarea habitual entre los hijos de familias de abolengo que no continuaban sus estudios superiores. Cuando estalló la revolución del 11 de septiembre de 1852, por la que Buenos Aires se separó de la Confederación Argentina, del Campo se incorporó al 1º Regimiento de Guardias Nacionales y participó en la defensa de la ciudad de Buenos Aires contra el sitio de las fuerzas federales comandadas por el coronel Hilario Lagos.
Tras el levantamiento del asedio en 1853, Estanislao desistió de estudiar derecho, debido a la confiscación de la fortuna familiar durante el rosismo, y se dedicó a publicar sus primeros poemas románticos en las revistas El Recuerdo y El Estímulo. Además, frecuentó el Club del Progreso y el Café de los Catalanes. En 1857, fue auxiliar de archivo en la Aduana y colaboró en el diario El Nacional. También publicó varios versos gauchescos bajo el seudónimo de “Anastasio el Pollo” en el periódico Los Debates, que fue fundado por Bartolomé Mitre. Se trataban más bien de comentarios críticos sobre diversos temas culturales y políticos ligados a Mitre y su época. Su artículo más famoso fue Carta de Anastasio el Pollo en beneficio de la señora La Grúa, una narración en verso gauchesco sobre una función de dicha soprano en el Teatro Colón. El año siguiente, participó en el Ateneo Literario de El Estímulo, trabajó como secretario privado de Valentín Alsina, ejerció como gobernador del Estado de Buenos Aires, y fue introducido en la logia Lealtad Nº6, en la que solía debatir con el poeta Hilario Ascasubi. En 1859, se convirtió en teniente del 4º Regimiento de Guardias Nacionales, y luchó en la batalla de Cepeda, en la que Buenos Aires fue derrotada por la Confederación presidida por Justo José de Urquiza. Dos años después, fue ascendido a capitán en la batalla de Pavón, donde el Estado de Buenos Aires derrotó a la Confederación y reunificó definitivamente a ambos Estados en la actual República Argentina.
En 1863 fue nombrado secretario de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, y un año después se casó con Carolina Micaela Lavalle Darregueyra, sobrina del general Lavalle, con la que tuvo tres hijos. En 1866, publicó su obra más famosa: Fausto: impresiones del gaucho Atanasio el Pollo en la representación de la Ópera, un diálogo gauchesco en torno a la representación de la ópera Fausto de Charles Gounod en el Teatro Colón. El 25 de mayo de 1867 renunció a su cargo de secretario para prestar juramento seis días después como diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires, representando al Partido Autonomista, liderado por su amigo Adolfo Alsina. En el Congreso, fue miembro de la Comisión Militar y presentó un proyecto de ley para pedir la destitución del diputado Eusebio Ocampo por haber alentado la revuelta federal en el Cuyo desde el diario El Paraná.
En diciembre de 1867, abandonó su banca para fundar el diario liberal El Porvenir Argentino y, al poco tiempo, el Club Libertad lo incluyó dentro de la lista de electores de presidente. Sin embargo, el diario fue un fracaso y dejó de publicarse tras la victoria electoral de la fórmula presidencial Domingo Faustino Sarmiento-Adolfo Alsina en abril de 1868. Meses después, Alsina lo designó oficial mayor del Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta su jubilación en 1880. Entre 1870 y 1875, publicó una compilación de poemas cultos titulada Poesías. En 1873, apoyó la candidatura presidencial de Alsina, y en 1874 combatió para las fuerzas leales en la batalla de La Verde, en la cual la revolución de Bartolomé Mitre fue aplastada por Nicolás Avellaneda, lo que le valió su ascenso a teniente coronel y el comando del Primer Batallón del 4º Regimiento de Guardias Nacionales. Murió el 6 de noviembre de 1880 en la Capital Federal. Durante su entierro en el Cementerio de la Recoleta, le rindieron homenaje los poetas José Hernández y Carlos Guido y Spano.