Mostrando 540 resultados

Registro de autoridad
Matías Calandrelli
Persona · 1845/04/28 - 1919/08/26

Educador. Nació en la provincia de Salerno (Italia) en 1845. Cursó estudios de ciencias sociales y de filosofía y letras en la Universidad de Nápoles, especializándose en lingüística y literatura griega y oriental. Formó parte del cuerpo docente del renombrado Instituto Marotta Del Vecchio, y llegó a la Argentina en 1871 para proseguir sus actividades educacionales. Realizó una serie de conferencias públicas en el Colegio Nacional Buenos Aires sobre literatura comparada, crítica literaria, filosofía de la historia, filosofía racional, etc. En 1872 fue nombrado profesor de historia antigua y en 1873 de latín en la Universidad de Buenos Aires. Allí estableció las clases de filosofía clásica, latín y griego comparados- por iniciativa del Rector doctor Vicente Fidel López, clases que dictó hasta la nacionalización de la Universidad en 1882. Fue sucesivamente miembro de la facultad de humanidades y filosofía. Ejerció las mismas materias en el Colegio Nacional de La Plata, del que fue Rector hasta 1888.
Realizó numerosas publicaciones, entre ellas un Diccionario filológico-comparado de la lengua castellana, trabajo original y de mucha importancia que se lo comentó extensamente Domingo Faustino Sarmiento.
Colaboró con la Revista de Educación (1881), del Consejo Nacional de Educación de la provincia de Buenos Aires, en la Revista Derecho, Historia y Letras, dirigida por Estanislao S. Zeballos, y en El País (1895). Perteneció a la redacción de La Prensa, de la que formó parte por espacio de veinte años, donde abordó los temas más variados con competencia e ilustración. Dio a conocer sus informaciones gramaticales y filosóficas de “La Prensa”, de la que se publicaron dos ediciones. Se interesó por la crítica literaria y los problemas sociales. Utilizó como seudónimo el de Salvador de la Fosa. Falleció en Buenos Aires el 26 de agosto de 1919.

García Huidobro, Francisco
Persona · 1697/10/21 - 1773/10/23

Francisco García de Huidobro nació en la localidad burgalesa de Quecedo (Corona de Castilla, España) en 1697, en el seno de una familia de 10 hermanos. Al igual que otros hijos segundones de hidalgos, partió de joven a las Indias y se estableció en Lima en 1718, donde trabajó con algunos parientes ligados al comercio. En 1733, se mudó a Buenos Aires y se dedicó a comprar esclavos para revenderlos en Santiago de Chile, donde se asentaría en 1737. Ese mismo año se casó con Francisca Javiera de Morandé, la hija de un capitán de fragata francés devenido en un notable comerciante de Santiago. Gracias a su cuantioso dote, García de Huidobro consiguió el cargo de tesorero de la Bula de la Santa Cruzada, lo que lo elevó socialmente de modo que, en 1739, cruzó el Atlántico para resolver los asuntos de un oidor de la Real Audiencia.
Llegado a España, reclamó los solares de su familia y obtuvo la confirmación de su hidalguía, lo que le permitió conseguir el hábito de la Orden de Santiago. En 1740, fue contador de la Merindad de Valdivielso y dos años después, fue regidor por el estado de los hijosdalgo. Asimismo, en 1740, compró los cargos de alguacil mayor de la Real Audiencia de Santiago y de corregidor de Aconcagua, donde poco después se fundó San Felipe. Esta estratégica villa unía los asentamientos mineros del norte chileno con Santiago y conectaba a Chile con Mendoza a través de la Cordillera, lo que le permitiría al corregidor controlar policial, judicial y fiscalmente el tránsito de mercancías desde y hacia Buenos Aires. Téngase en cuenta que la destrucción de Portobelo en la guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748) terminó con el sistema de flotas y galeones y condujo a la autorización del comercio marítimo por el Cabo de Hornos y la apertura de los puertos chilenos al comercio directo con el Atlántico, por lo que se multiplicó el valor de la ruta terrestre de la Cordillera, tanto como vía de entrada de mercancías europeas a Chile, como de salida de los metales chilenos hacia Buenos Aires y el Atlántico, eludiendo la intermediación del Consulado de Lima que había condicionado la baja valoración del precio del oro.
No obstante, García de Huidobro se radicó unos años en Madrid, pues la trata de esclavos estaba siendo perjudicada por la cancelación del asiento de negros acordado con Inglaterra en Utrecht. Allí conoció a Tomás Ruiz de Azúa, abogado de la Real Audiencia y procurador del Cabildo de Santiago, quien, desde 1735, intentaba establecer una Casa de Moneda en Chile, pero sin éxito alguno, debido a que la Corte prestaba atención a los negativos informes del virrey del Perú, quien defendía los intereses del Consulado de Lima. Entonces, García de Huidobro convenció al Consejo de Indias de la suficiencia de la producción del oro chileno y propuso a la Corte establecer la Casa sin costo alguno para la Real Hacienda. Así, en octubre de 1743, una Real cédula lo nombró Tesorero Perpetuo de la Real Casa de Moneda de Santiago de Chile, cargo que le permitía, por ejemplo, nombrar al personal, reservarse las utilidades que rindiera la acuñación de moneda, exceptuando el señoreaje, y prohibir la extracción de oro sin amonedar fuera de Chile, lo que le garantizó enormes beneficios, ya que obligaba a los mineros y comerciantes habilitadores a llevar su metal a la Casa de Moneda.
A diferencia de lo que sostiene la historiografía tradicional, García de Huidobro no solventó esta operación sólo con las ganancias de la trata negrera, sino también con la dote de su mujer, la vivienda de su suegro donde instalaría la Casa, el dinero de sus allegados y algunos préstamos contraídos en Buenos Aires y Santiago. Una vez establecida la Casa en 1749, recuperó rápidamente esta inversión inicial, gracias a la diferencia que hacía entre el “intrínseco valor” del oro que compraba la ceca y su equivalencia en moneda de oro acuñada, de modo que, en pocos años, superó las fortunas de sus competidores que antes aprovechaban esa diferencia para ellos. Fue tal el caudal acumulado que, en 1755, fue el primer comerciante de Santiago en comprar un título de alta nobleza. Al año siguiente, instituyó un mayorazgo, al que vinculó el edificio de la Casa, su vivienda y los cargos de tesorero y de alguacil mayor de la Real Audiencia. En 1760, fue nombrado Vizconde de San Jerónimo y se le concedió el título de Marqués de Casa Real por la compra efectuada en 1755. En sintonía con las reformas borbónicas, la Real Audiencia tomó la gestión directa de la Casa de Moneda en 1772, tras lo cual murió García de Huidobro el 23 de octubre de 1773, dejando tantos bienes que su inventario tomó tres días.

Buschental, José
Persona · 1802 - 1870/11/25

Financista. Nació en Estrasburgo, de familia luterana y sangre israelita.
Comenzó su carrera en Madrid, como dependiente del famoso banquero español José de Salamanca, y tomó carta de ciudadanía en ese país. En 1828, emigró a América instalándose en Río de Janeiro. Emprendió negocios de alto riesgo haciendo uso de la dote de su esposa María da Gloria de Castro Pereira, hija de Boaventura Delfin Pereira, Barón de Socaraba. La pareja se marchó a Europa donde mejoraron económicamente y tomaron contacto con el primer embajador de Uruguay, quien incentivó a Buschental a probar suerte en su país. Luego, protegido por Salvador María del Carril, llegó a Buenos Aires y al caer Rosas, se convirtió en banquero de la Confederación Argentina. Luego Urquiza lo designa como primer agente financiero en Europa.
Volvió a Montevideo donde se convirtió en un próspero empresario. Fue nombrado por el general Batlle miembro consultivo de Hacienda, en 1870.
Murió en Londres a los 68 años, el 25 de noviembre de 1870.