Boyer escribe que la Oficina de Estadística le da las gracias a Gutiérrez por los datos precisos que ha comunicado al enviar "Araucano".
Boyer se disculpa con Gutiérrez por no haberse comunicado en tanto tiempo, reiterando su compromiso y disposición de recibir encargos suyos. Luego, comenta que el Sr. Belmar se había ido 4 meses antes a Montevideo con su familia, para luego dirigirse a Río de Janeiro. Agrega, además, que la señora de Belmar había tenido que sostener un pleito con Ladislao Martínez que resultó favorable para Belmar. Boyer dice estar en el Asilo de Inmigrantes, comentando que el número de inmigrantes recibidos en Mayo había sido muy bajo, que Buenos Aires estaba a merced de la inestabilidad y que era difícil encontrar algo bueno, por lo que le solicita consejos y apoyo. Finalmente, asegura que el traer millares de inmigrantes al país es "fácil, muy fácil" y que es una cuestión de voluntad y algunos gastos para pasajes.
Boyer le atribuye la culpa de su demorada respuesta al señor D. Ladislao Martínez, quién debía de entregarle una carta a Gutiérrez, pero todavía no lo había hecho. Sostiene, además, que "sus diligencias han quedado infructuosas", porque Martínez aún no poseía el dinero solicitado, encontrándose "buscando dinero por todas partes y buscando comprador para venderle un terreno". Por último, le sugiere a Gutiérrez que, en caso de no viajar a Buenos Aires, escriba una carta a Martínez, que el propio Boyer se encargaría de entregar.
Boyer le informa a Gutiérrez que se ha presentado en casa del Sr. Ladislado Martínez para trasmitirle sus deseos de "concluir el asunto". También le asegura que, junto con el próximo paquete, recibirá una carta de parte de Martínez con "al menos una cuarta parte de la cantidad pedida". Concluye la carta pidiendo disculpas por no haber podido obtener mejores resultados.