Arenales explica que desde sus primeros trabajos geográficos concibió sus estudios como un servicio a la patria y no como un medio de beneficio personal, por lo cual siempre evitó publicar materiales incompletos o compartirlos con sociedades extranjeras. Manifiesta sentirse perseguido por el italiano Pedro Angelis, a quien acusa de intentar desacreditarlo y apropiarse de sus trabajos. Esta situación lo llevó a suspender publicaciones y tareas cartográficas, y a evaluar la destrucción de sus papeles o el exilio. Agradece a Gutiérrez por su amistad y apoyo, y reafirma su decisión de mantenerse alejado de cargos públicos vinculados a cuestiones geográficas. Prefiere permanecer con el empleo en su carrera netamente militar.